Alemania, tradición minera

Redacción Mundo Minero noviembre 12, 2014 Comentarios desactivados en Alemania, tradición minera

Alemanis

Ocupa un puesto en el top 10 mundial de producción en catorce minerales. Es el cuarto mayor epicentro de carbón. Sin embargo, en su mayor zona productora, la reconversión industrial recortó la actividad.

Alemania es pasado, presente y futuro. En su territorio nacieron hombres que marcaron el decurso de la historia en el último milenio en lo político, científico y en el pensamiento. Hoy, es la locomotora económica de Europa y cuarta potencia del planeta según el Banco Mundial con un PIB que pesa USD 3,63 billones.

La industria es su bastión y para moverla se ha convertido en un productor mundial de metales con un peso relativo en el contexto internacional, con lo que contribuye a respaldar su parque manufacturero, segundo exportador mundial de productos de alta tecnología, según la misma fuente.

La tradición histórica en la producción minera teutona se remonta al siglo XV en la región de Mansfeld y en la actualidad el esfuerzo de miles de trabajadores durante varios siglos se ve recompensado. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por su nombre en inglés), este país europeo ocupa el top 10 en trece productos minerales.

El más representativo es el selenio, del cual es segundo productor. Esta materia prima es fundamental en la producción de vidrio en la que los teutones son los segundos productores en dicho continente.

En 2013 mejoró en 50 toneladas su producción anual de selenio respecto del 2012 (650) y llegó a 700 toneladas, ochenta menos que el primer país: Japón. Registró amplia diferencia respecto de Bélgica, tercero con 200 toneladas y de Rusia y Canadá, cada uno con 150 toneladas, y que ocupan la cuarta casilla.

Según la autoridad geológica estadounidense, Alemania también es segundo generador de pigmentos de óxido de hierro y de abrasivos manufacturados, elemento surgido por la fusión de óxido de aluminio y carburo de silicio que, por sus características, es de uso habitual en diferentes sectores productivos.

En pigmentos de óxido de hierro, el país germánico generó 210.000 toneladas solo superado por India (1.200.000 toneladas) y por su parte, en abrasivos produjo 80.000 de toneladas, ubicándose únicamente por debajo de China con 700.000 toneladas.

También se ubica en el top 5 mundial en la producción de arena y grava industrial, materia prima imprescindible en la actividad constructora, en la que es tercero. En turba, que puede usarse como combustible, y sal en la que ocupa el cuarto lugar. Es quinto en arcillas y en potasa, insumo para la producción de jabón. En este último material es el mayor productor orbital sustentado gracias a su emporio químico.

Es el sexto epicentro del acero bruto y octavo de arrabio, elementos que sirven para abastecer las actividades de ingeniería, de los mineros en los altos hornos en las zonas carboníferas y del sector automotriz, del que el país germánico es el cuarto mayor productor orbital según Forbes y es su primer renglón exportador según UN Comtrade. También se destaca la generación de bromo y lima (séptimo), y de sulfur, octavo.

De más a menos

Alemania es el cuarto productor mundial de carbón. De acuerdo con el Informe Mundial de Energía 2014 que produce BP, el año anterior extrajo 40.548 toneladas de este recurso energético, de los cuales 40.500 toneladas correspondieron a la variante sub-bituminoso y lignito y 500 toneladas a antracita y bituminoso.

De acuerdo con BP, el país europeo es responsable del 4,5 por ciento de la producción del planeta. En su geografía, el epicentro de la extracción de este mineral se encuentra en el centro del país y en especial en la Cuenca del Ruhr.

Sin embargo, aunque es el primer generador de energía de la nación, ha vivido una transformación que ha hecho disminuir los espacios de explotación y la actividad productiva. En el periodo entre 1950 y 1980 se produjo un proceso de reconversión industrial asociado al cambio de modelo energético que causó mella en las dimensiones de la actividad minera.

Mientras en 1920 el Ruhr era epicentro de 196 explotaciones mineras que albergaban 470.000 trabajadores, según Metropoleruhr, y hoy solo conserva tres conglomerados de explotaciones de carbón de coque y seis altos hornos.

En el restante espacio, en el que se destaca una red de ciudades como Bochum, Essen y Duisburg, entre otras, se ha construido un epicentro de la industria logística, la medicina y la investigación, entre otros sectores, que ha dejado en un segundo plano la industria del carbón y el acero. Por ejemplo, una de las principales minas de carbón se convirtió en un centro de cultura y diseño.

En la mayor economía de Europa se retomó de sus ancestros la explotación minera y el mantenimiento de su parque industrial, pero con secuelas en su actividad.

 

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