Así es la vida de un minero artesanal del nordeste de Antioquia

Redacción Mundo Minero agosto 10, 2017 Comentarios desactivados en Así es la vida de un minero artesanal del nordeste de Antioquia

En una caja fuerte improvisada, Jaime Osorio guarda oro, pero paradójicamente, él y su familia aguantan hambre. Si vendiera los seis castellanos (27 gramos) que encontró, tras una semana de trabajo, podría vivir un mes sin preocuparse.

Sin embargo, por más que quiera, así los dé a mitad de precio, pocos se arriesgarían a comprarle a él o a cualquier minero informal porque podría ir a la cárcel. En circunstancias normales, un comerciante de oro le daría por esos castellanos un millón 215.000 pesos. Eso era antes de que el Gobierno endureciera las normas.

Jaime y otros 22.000 mineros informales de Remedios y Segovia, en el nordeste de Antioquia, están varados sin poder vender el metal que les ha dado de comer toda su vida.

La razón radica en que el pasado 27 de junio empezó a regir en el país el Decreto 1102, que exige a los pequeños productores acreditar la procedencia lícita del mineral. “Nos exigen identificación y certificación de la mina de la que proviene el oro. Nosotros no tenemos títulos, pero somos familias ancestrales”, comenta.

Jaime vive en Remedios, un municipio de 30.000 habitantes, donde el 80 por ciento de la población depende del oro. Trabaja en los límites con Segovia, un pueblo más grande, que dobla la cifra de habitantes.

En ambos municipios hay barequeros, ‘dragueros’, ‘chatarreros’ y mineros de veta. El que no busca el metal lo vende, sino les hace de comer a los mineros o trabaja en un almacén, tienda o cantina, sitios que se sostienen gracias a los productores de oro. El principal renglón económico de la región.

Según la Mesa Minera del nordeste, en ambos municipios funcionan más de 100 pequeñas minas en las que trabajan unas 20.000 personas, cifra que disminuyó con el tiempo. Hace una década existían 250, donde laboraban más de 30.000 mineros.

En la región hace presencia la multinacional canadiense Gran Colombia Gold, que llegó a una producción de 1,1 millones de onzas de oro en Segovia.

Los dos municipios producen el 11 por ciento del oro que se extrae en Colombia, según cifras de la Agencia Nacional de Minería. Sin embargo, hace más de un mes, los pequeños mineros frenaron sus actividades para exigir que los formalicen o los dejen trabajar.

No poder comercializar el oro es una de las razones por la que se desató el paro minero que completa casi 20 días en Segovia y Remedios y deja hasta el momento una persona muerta, más de 20 heridos, 300 locales comerciales cerrados, desabastecimiento de alimentos y de combustible, así como 12.000 estudiantes desescolarizados.

Daños del mercurio

Lo que sí abunda en el nordeste es el mercurio, químico que usan los mineros para extraer el oro. Jaime también guarda en su casa tres tarros que dejan ver el plata brillante del metal pesado.

Él toca e inhala el mercurio cada que muele oro en uno de los casi 70 entables que hay en la región. Se trata de una planta artesanal, hecha en madera sin mayores condiciones técnicas.

En ese lugar le alquilan un ‘coco’ de hierro, máquina trituradora de pedazos de rocas, donde extrae oro líquido, luego lo funde y sale un tono dorado, que caracteriza el metal.

Un bulto de rocas necesita tres vueltas en el ‘coco’, cada una dura tres horas. A veces saca oro y otras, después de todo el proceso, no hay nada. “Por cada vuelta, uso 12 gotas de mercurio no son más porque si se bota, se pierde oro”, describe.

Jaime trabaja en la mina cuatro días y en el entable, dos. Desde hace más de cuatro décadas, él sagradamente madruga para ir a trabajar en un socavón estrecho y largo de Remedios, lleva botas pantaneras, casco y una lámpara.

Antes de las 7:00 de la mañana, él ya está metido en el socavón con otros 10 mineros, quienes caminan y se arrastran para buscar el mineral. “Usamos maquinaria, martillo eléctrico o manual y cuando la roca está muy dura, trabajamos con pólvora”, describe.

Después de cuatro horas, ellos salen de las minas con costales llenos de rocas y se dirigen hacia el entable. Cerca de ellos están las ‘chatarreras’, la mayoría madres cabeza de familia, quienes barren y recogen los residuos de tierra que  les sobra a los mineros, a los que también le sacan oro.

Willian Fernando Patiño, dueño de un entable, cuenta que semanalmente van 150 mineros con bultos de piedra y, cuando dejan de moler, sus trabajadores recogen el lodo que sobra, lo meten a un tanque y le echan cianuro.

Los mineros extraen el 60 por ciento de oro de las rocas y los dueños del entable el 35 o 40 por ciento. “En el mes sacamos un promedio de 300 gramos de oro”, asegura.

William no calcula que el mercurio que usa aporta a las 50 toneladas de ese material que termina en las aguas y en la atmósfera del nordeste de Antioquia, donde hay incalculables daños en el medio ambiente.

De hecho, en el 2009, Naciones Unidas alertó que la zona de Segovia y Remedios es la tercera más contaminada del mundo por el uso de mercurio, cromo y cianuro en la minería. Ese año, en la región, se calcularon emisiones de 180 toneladas de mercurio.

De acuerdo con la Agencia de Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades de Estados Unidos, el mercurio causa debilidad, dolor en los huesos, en la cabeza, ira profunda sin razón aparente y pérdida de memoria.

Jaime nunca se ha hecho un examen médico que revele la cantidad de mercurio que tiene en su cuerpo, pero acepta que constantemente pierde la memoria y se siente débil.

Así una persona no se dedique a buscar oro, el mercurio está en el agua y en los alimentos. Una reciente investigación del Tecnológico de Antioquia reveló que hay transferencia de mercurio en leche materna en Remedios y Segovia.

El estudio mostró que aunque las madres no trabajen con este químico, tanto ellas como sus hijos recién nacidos, están afectados, especialmente del sistema nervioso que ha generado alteraciones leves hasta retraso mental severo, temblores e impotencia.

El análisis, que se hizo en 150 madres con sus bebés, reveló que el 11,7 por ciento de las mujeres tenían niveles altos de mercurio en la leche materna y que los factores de riesgo asociado con esa transferencia tenían que ver con vivir cerca de las compras de oro y quema de amalgama de mercurio dentro del hogar, indicando una liberación importante de vapores del mismo y también niveles de éste en el cabello. El 50 por ciento de los niños tenían niveles de este mineral.

Carlos Federico Molina, líder de la investigación, detalla que el mercurio evaporado viaja al aire, se precipita en forma de lluvia, cae en forma de agua en lagunas, mareas, océanos, lagos y, una vez transformado en forma de microorganismos, se acumula en los peces y alimentos tales como arroz, maíz y verduras,

Los mineros artesanales de Remedios y Segovia también arriesgan sus vidas con el uso de dinamita para extraer las rocas que guardan el mineral.

El año pasado, en accidente de minas de oro y carbón, murieron 16 mineros en el nordeste antioqueño, 5 de en Segovia y 3 en Remedios. Sin embargo, las autoridades no discriminan cuántos fallecieron por uso de explosivos.

Jaime es consciente del riesgo que corre no solo por su vida sino también porque si la Policía lo encuentra con este material, podría ir a la cárcel.

Mientras formalizan a los mineros, productores como Jaime seguirán usando mercurio y explosivos para extraer el metal que le ha dado de comer 40 de sus 54 años y con el que sostiene a su esposa y dos hijos adolescentes.

Gobierno busca formalizar a los pequeños mineros

El viceministro de Minas Carlos Andrés Cante, dice que el Gobierno Nacional no está dispuesto a negociar la legalidad, “defendemos la no utilización del mercurio que acaban con nuestros ríos y territorios, tampoco negociaremos la comercialización legal del oro”, advierte.

Asimismo, asegura que el gobierno no permitirá que los pequeños mineros contaminen el medio ambiente ni comercialicen el oro de cualquier forma. Tampoco que la minería ilegal sirva para el financiamiento de grupos al margen de la ley.

El viceministro anunció que llevarán al nordeste oferta de servicios que permita a los mineros hacer el tránsito a la legalidad y precisó que en la zona han formalizado 36 unidades de producción que benefician a 2.500 personas.

Entre tanto, Lucía Carvajal, alcaldesa de Remedios, asegura que “si bien la salida es formalizar los títulos, la Ley busca formalizar toda la cadena productiva del oro, legalizar las licencias ambientales y exige unos requisitos imposible de cumplir para los artesanales. La legislación minera está diseñada para grandes productores, no para los pequeños”.

El alcalde de Segovia, Gustavo Tobón Vélez, dice que en su municipio, la mayoría de los habitantes explota el mineral, pero hay pocas licencias, la gente trabaja casi sin medidas ambientales, de salubridad ni de seguridad.

Carlos Mario Márquez, minero de Segovia asegura que no se ha formalizado porque la norma no es clara. “Todo el material que la gente recogió está guardado, los comercializadores no tienen como justificar un título, no podemos trabajar, nos dicen que no usemos mercurio, pero no nos dan alternativas”, añade.

El alcalde de Segovia, Gustavo Tobón Vélez, dice que el gran problema es la normatividad. En su municipio, la mayoría de los habitantes explota el mineral, pero hay pocas licencias, la gente trabaja casi sin medidas ambientales, de salubridad ni de seguridad.

“Los mineros no estamos en contra de normas ambientales, con las buenas practicas, simplemente necesitamos salidas, que el Gobierno beneficie al pequeño minero, que nos muestre alternativas distintas al mercurio, al cianuro y a la dinamita”, concluye Márquez.

Fuente: El Tiempo

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