Autonomía local a cambio de regalías

Redacción Mundo Minero agosto 9, 2016 Comentarios desactivados en Autonomía local a cambio de regalías

Si un municipio o región decide decir “no” a la explotación de un recurso natural de la Nación, debe quedar excluido automáticamente de las regalías.

La tendencia universal abre cada vez más las puertas a las regiones como centros de desarrollo que compiten y el estado nacional pierde terreno e importancia. En nuestro país, esa idea está escrita en la Constitución, pero en la realidad ocurre todo lo contrario: desde el centro se decide todo, se dicta todo y se pretenden arreglar todos los problemas locales, en una especie de retorno al centralismo asfixiante, ineficiente y arbitrario. La impresión es que hay un celo extremo del Gobierno Nacional que le impide perder control sobre los entes territoriales y estos se amañan con el modelo porque obtienen beneficios de un papá protector a ultranza.

Los planes de desarrollo, que cada cuatro años promulga el Gobierno Nacional como la ruta del país, pregonan siempre que el desarrollo regional es fundamental para alcanzar mayores niveles de bienestar, mayor competitividad y un mejoramiento en las condiciones de vida de los ciudadanos. Las discusiones de la estrategia en el Congreso de la República siempre están enmarcadas en expresiones como… “Colombia es un país de regiones” y “las regiones deben manejar su propio desarrollo”.

En buena hora, la Corte Constitucional ha recordado al gobierno que la autonomía local no es otra cosa que el poder de las regiones para definir la ruta del desarrollo y determinar con independencia asuntos que los afectan como la explotación de los recursos naturales. Y no hay que tenerle miedo a ello, pero eso no puede ser gratuito.

El gobierno central debe acompañar a las autoridades locales en la solución de los problemas, pero la responsabilidad de las decisiones y su costo debe ser asumido por los entes territoriales y sus gobernantes; deben responder ante el país por determinaciones que sobrepasen sus límites. Y en ese orden, los recursos naturales —localizados en una zona específica— son del país y no de la región.

Respetando esa autonomía para decidir su desarrollo, cuando una región opta por impedir la explotación del subsuelo, bien público nacional, automáticamente debería perder el derecho a las regalías y transferencias correspondientes de los recursos que por ese concepto generan otras zonas y administra el Gobierno Nacional. No es lógico que un municipio que diga “no” a la explotación minera se siga beneficiando de los recursos nacionales, como si nada.

Los entes territoriales deben esforzarse más en su propio desarrollo y en la generación de recursos para atender una parte significativa de sus necesidades y en cada caso debe haber una evaluación desde el gobierno central para determinar un complemento merecido en función de su capacidad de gestión y trabajo.

La Corte Constitucional acaba de ordenar al Congreso y al gobierno que promulguen un nuevo código de minas, que ciertamente está en mora de modernizarse y sería la gran oportunidad para evaluar seriamente esa idea para sustentar la autonomía local que se defiende y pregona pero que cuesta.

SILVERIO GÓMEZ CARMONA

Director | Editor

silgom2012@hotmail.com

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