Cobre mundial en ascuas

Redacción Mundo Minero marzo 13, 2017 Comentarios desactivados en Cobre mundial en ascuas

La huelga en La Escondida, la mina que más metal rojo produce en el planeta, ubicada en Chile, ha ocasionado un incremento del precio en los mercados internacionales.

Un movimiento telúrico tiene temblando a los mercados internacionales de productos básicos. Se produjo en Chile, territorio en el que la tierra nunca se ha quedado quieta y ha producido algunas de las mayores tragedias por fenómenos naturales de la historia. El epicentro se ubicó al norte del país en la región de Antofagasta. En este lugar se encuentra ubicada La Escondida, la mina a cielo abierto que más produce cobre en el planeta.

Allí, la empresa del mismo nombre, que administra este proyecto minero, entre cuyos dueños aparecen jugadores globales como BHP Billiton y Río Tinto, paró sus actividades el pasado 9 de febrero como consecuencia de una huelga de trabajadores que al cierre de esta edición todavía no había sido levantada. Desde entonces, de acuerdo con el Consejo Minero de Chile, este hecho ha ocasionado alza en el precio internacional de este mineral, alcanzando el precio más alto desde mayo de 2015. Esa dinámica es lógica si se tiene en cuenta que este país suramericano es el mayor productor orbital. 

Y en efecto, Chile, según información de la Agencia de Información Geológica de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés), produjo 5,7 millones de toneladas métricas del metal rojo en 2015, equivalente al 30,48 por ciento de la extracción global. Ese año acumuló reservas de 210 millones de toneladas, 29,16 por ciento de las existentes en el planeta. De acuerdo con la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), La Escondida, que inició su actividad extractiva en 1990, produjo el año pasado 1,0 millones de toneladas métricas, el menor volumen desde 2011. Sin embargo, esta compañía participó del 17,5 por ciento del total nacional.

Luego de varias semanas de negociación entre las partes, el motivo que desencadenó la paralización laboral fue el desencuentro existente entre las peticiones de los trabajadores y el ofrecimiento del empleador. La distancia que separa las partes es graficada, por ejemplo, por el requerimiento de los primeros de un aumento salarial del 7 % y la contraoferta de la empresa que se quedó en cero. Además de la brecha monetaria en el monto del bono, los trabajadores también han denunciado a BHP Billiton, administradora de la mina, de intentar bajar los salarios y aplicar cláusulas discriminatorias en los contratos de los empleados nuevos.

El día en que inició el cese de actividades, los trabajadores, cerca de 2.500, anunciaron hasta dónde estarían dispuestos a llegar para hacer valer sus derechos laborales. El vocero de los trabajadores, Carlos Allende proyectó una huelga “larga y dura” e hizo alusión a la de 2006. Esta tesis fue ratificada 24 horas más tarde por Patricio Tapia, presidente del sindicato. “En este segundo día estamos con un ánimo muy alto. Estamos haciendo dos turnos entonces manifestamos que vamos a durar dos meses”, aseguró a la Agencia Francesa de Prensa (AFP).

De cumplirse la previsión temporal de los dos líderes sindicales, este cese podría convertirse en el de mayor duración de la historia de la empresa, puesto que el de once años atrás tuvo una duración de 26 días. El evento de la década pasada es recordado porque, entre otras razones, marcó un parteaguas en la relación laboral entre empleados y empleador en esta industria y vertió la semilla para que este tipo de acciones se multiplicaran en el resto de minas chilenas.

En el presente, la postura de la empresa La Escondida, antes que a la defensiva, ha sido ofensiva, y tras rechazar las peticiones, desde el mismo día que inició la huelga decidió parar actividades por quince días y conformar una comisión que vele por la seguridad de las instalaciones y de la operación en algunos puntos que continúan activos, pero que no están relacionados con la actividad extractiva.

Y aunque ya los cálculos dicen que este cese podría ocasionar un impacto de un punto en el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec), las partes no han llegado a un acuerdo pese a la participación del Gobierno Nacional que ha participado como mediador y concertador de espacios de diálogo. Como en el comienzo, las posiciones están en esquinas opuestas.

En un entorno en el que la única mina capaz de sustituir el faltante en la oferta global es Grasberg, ubicada en Nueva Papua (Indonesia), pero que también se encuentra fuera de operaciones por disputas laborales, La Escondida tiene en vilo a los mercados mundiales y sigue abriendo hueco en la economía mapochina además de generar dolor de cabeza entre las compañías próximas a finiquitar contratos y entre las industrias de diversos sectores del parque productivo que lo usan como insumo.

Mal momento

La paralización laboral en La Escondida alcanzó a Chile en una etapa de depreciación global de los precios y en el que su producción venía en baja.

Según la información estadística de Cochilco, luego de acumular tres años en los que la extracción de este mineral superó 5,7 millones de toneladas métricas, en el 2016 el volumen bajó a 5,5 millones de toneladas. Este desempeño significó un retroceso de 3,8 por ciento, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Dicha dinámica se produjo en medio de un proceso de desaceleración de la economía nacional que, además, se ha acrecentado por los accidentes naturales que produjeron cuantiosos daños materiales en la infraestructura del país. El crecimiento de la economía del país en 2016 estuvo por debajo del 2 por ciento y no será distinto en 2017.

 

 

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