Desmovilizados… no inmovilizados

Redacción Mundo Minero octubre 29, 2015 Comentarios desactivados en Desmovilizados… no inmovilizados
No es un invento que hay zonas del país en las que la guerrilla tiene influencia y poder gracias a la minería ilegal, así como hace unas décadas el ELN prosperó gracias a la ‘vacuna’ impuesta a las petroleras y contratistas del oleoducto. A otras bandas criminales les resulta mejor operar con la minería que con el tráfico de drogas para legalizar su plata.

Minería y violencia en Colombia están ligadas, en particular en la explotación del oro y las esmeraldas. Es una ‘película’ ancestral que involucra a distintos actores y fenómenos como la ‘trashumancia’ minera y el conflicto social. Son muchas las vidas perdidas.

Sin embargo, hoy el panorama tiene una dimensión particular a la que merece ponerse toda la atención: los grupos ilegales —guerrilla, paras y otras bandas criminales— la están utilizando estratégicamente para financiar sus actividades ilícitas en una forma más expedita y menos riesgosa que el tráfico de drogas. Finalmente, a nadie pueden judicializar por tener oro en el bolsillo, lo que no pasa con la coca.

No es un invento que hay zonas del país en las que la guerrilla tiene influencia y poder gracias a la minería ilegal, así como hace unas décadas el ELN —de los hermanos Vásquez Castaño— prosperó gracias a la ‘vacuna’ impuesta a las petroleras y contratistas del oleoducto. Gracias ese ‘chorro’ de plata le han hecho mucho daño al país. Después entraron en la tónica de paralizar a esa industria y hoy se quedaron sin el pan y sin el queso, aunque sigan en lo mismo.

De acuerdo con datos de la DIPOL, en el país hay 72 municipios en los que las Farc tienen o aprovechan la minería, cifra igual a la de la ‘minería-Bacrim’ y 24 con ‘minería-ELN’. La cifra se puede asimilar a los 186 municipios afectados por la explotación ilegal de oro. En el caso de las esmeraldas, la transformación ha sido muy importante gracias a la vinculación de capital extranjero legal en su explotación, en particular en los territorios de Carranza, como se evidenció en el Primer Simposio de la Esmeralda realizado en Bogotá hace unos días, evento que hace unos años parecería ficción. No menos de 100 extranjeros viajaron al encuentro.

Por su influencia y arraigo regionales, sin duda que la minería debe jugar un papel de primer orden en el nuevo escenario de asentamiento local en los años que vienen por efecto de la terminación de las acciones armadas de la guerrilla, en particular de la gente de las Farc. Y aunque parezca obvio, no se sabe si al tema se le ha dado una verdadera dimensión en las negociaciones de La Habana, pues de lo contrario se podría pensar que el accionar de los desmovilizados, no inmovilizados, pasaría de la guerra a la minería ilegal y a la presión social legal sobre las compañías para obtener prebendas y reivindicaciones. Paros y bloqueos podrían estar en el orden del día… y ser este el modus vivendi en el ‘nuevo mundo’.

La iniciativa la debe tener el Gobierno y quienes lideran el proceso desde este lado, pero las empresas deben estar muy presentes ahí.

SILVERIO GÓMEZ CARMONA

Director | Editor

silgom2012@hotmail.com

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