El buen momento de los materiales

Redacción Mundo Minero agosto 17, 2016 Comentarios desactivados en El buen momento de los materiales

El gremio prevé que en una década se duplicará la demanda interna del país de este tipo de productos.

Colombia es uno de los principales jugadores mundiales de la industria de materiales de construcción. De acuerdo con la Administración Geológica de Estados Unidos, la Federación Interamericana de Cemento y la Asociación Europea de Agregados, el país es el décimo productor mundial de agregados pétreos que incluye —gravas, gravillas, arenas y triturados—.

Con una producción anual de 160 millones de toneladas no solo supera a países como Italia, Bélgica, España y Chile sino que convirtió a este subsector en el más prolífico del sector minero del país; duplica la extracción de carbón si se habla de volumen.

Mundo Minero dialogó con Carlos Fernando Forero, director general de la Asociación Colombiana de Productores de Agregados Pétreos (Asogravas), sobre el presente y futuro de esta industria.

¿Cómo es el momento actual de la industria de materiales de construcción en Colombia?

Carlos  Fernando Forero: La industria de materiales de construcción que representamos está constituida fundamentalmente por los agregados pétreos que son los insumos fundamentales para la fabricación de mezclas de concreto, mezclas de asfalto, bases y subbases en las estructuras de las vías y los balastos que soportan las traviesas y los rieles en las vías férreas, atraviesa por su mejor momento en la historia, debido al impulso que le han otorgado los gobiernos recientes a la construcción y ampliación de carreteras, a la construcción de puertos marítimos y fluviales, y a todo lo relacionado con la infraestructura, así como la construcción de vivienda y edificaciones en las grandes ciudades, parte estructural de los planes de desarrollo de los alcaldes y gobernadores.

¿Cuál es la participación dentro del sector minero del país?

La industria de agregados —gravas, gravillas, arenas y triturados— representa hoy cerca del 50 por ciento de los títulos mineros registrados, estos son casi 5.000 títulos de materiales de construcción de un total de 10.000 que hay. Desde el punto de vista del volumen de producción, si se compara con el carbón, uno de los minerales insignias en suelo colombiano que el año pasado estuvo en el orden de 85 y 90 millones de toneladas, agregados pétreos registró una cifra cercana a los 160 millones de toneladas en 2015.

¿Cómo los ha afectado la desaceleración de la economía nacional?

La actividad de la construcción es hoy prioridad. Si bien los costos de construcción han podido aumentar, entre otras cosas por la devaluación, la situación de la industria pasa más por los cambios de alcaldes y gobernadores que generan nuevos planes de desarrollo y ordenamiento que detienen un poco los proyectos en las ciudades y los departamentos en los que se venía construyendo. Esperamos que  con los planes listos se vuelva a generar una senda de crecimiento como suele ser. En el tema de infraestructura, los proyectos pasan por fenómenos diferentes a los de la mayoría de los diferentes sectores. Aquí hay más problemas referidos a la compra de predios, al financiamiento nacional e internacional, al licenciamiento ambiental y a las consultas previas con las minorías y comunidades. Diría que no es evidenciable que el sector se haya afectado de la misma manera como se le ha sucedido a otros sectores de la economía.

¿Qué significa ser la industria que más demanda tiene en el país?

Es un reto gigante poder garantizar el abastecimiento de materiales de construcción. Son minerales muy abundantes en la naturaleza, pero hay que garantizar que puedan estar ubicados a las distancias adecuadas a los centros de consumo. Un estudio de Asogravas logró establecer hace años que transportar agregados a más de 50 kilómetros de los centros de consumo era un impacto bastante importante en la logística porque es una industria muy sensible a los costos del transporte y aquí casi todo se mueve por carretera y las restricciones ambientales y sociales también tienen impactos muy grandes.

¿Cuáles son los dos principales aportes sectoriales a la economía nacional?

Es una industria base del eslabonamiento del sector de la construcción y este representa para el producto interno bruto cerca del 7 por ciento y me refiero a toda la cadena donde está incluida la industria de materiales de construcción y este se constituye en la punta de lanza del sector. Tiene un encadenamiento productivo muy interesante hacia sectores como el transporte por lo que significa mover 160 millones de toneladas al año por carretera en las condiciones en las que están. Adicionalmente, la industria genera 53.000 empleos directos e indirectos, es el último análisis que tenemos. No es una industria intensiva en mano de obra, pero sí en capital y a pesar de eso dentro de la economía formal y las empresas legalmente constituidas tiene el aporte del orden mencionado.

¿Qué aportará al sector la transformación de la infraestructura de comunicaciones del país?

De acuerdo con los cálculos realizados, especialmente para los proyectos de cuarta generación, estos demandarán durante la fase de construcción, unos cuatro o cinco años, cerca de 65 millones de toneladas, adicionales a la inercia que trae la economía con la demanda de materiales. Se va a multiplicar el número de títulos mineros, el número de autorizaciones para extraer material de construcción y de la mano llega todo el equipo y la maquinaria para la extracción, procesamiento, lavado y clasificación de estos materiales que alimentarán las mezclas de concreto y asfalto.

¿Qué impacto ha tenido el programa de vivienda gratis implementado por el Gobierno Nacional?

Son mucho más intensivos los proyectos de infraestructura en consumo de material que los de vivienda y edificación, pero los dos acompañan esa presión para el crecimiento positivo de la industria.

 ¿Qué impacto tendrá el posconflicto en la demanda en esta industria?

Hay varios frentes. El primero es que en la medida que haya paz en el país la inversión va llegar, la industria va crecer y todas las actividades agroindustriales se van a desarrollar. Y todas, de una u otra forma, necesitan de infraestructura y construcción y eso finalmente son materiales e insumos para el sector. Lo segundo, hay proyectos particulares para mejorar la conectividad de algunas regiones, como son las vías terciarias, que también son intensivas en el consumo de agregados. Lo tercero es una oportunidad muy interesante para que esta industria, que de estar cerca de los centros de consumo, pueda ser un generador importante de empleo y de oportunidades para los reinsertados y los desmovilizados. En ciertas regiones alejadas del país será una alternativa para las personas que salgan de la actividad guerillera.

¿Cómo se encuentra Colombia frente a otros países en este campo?

Todos los indicadores muestran a Colombia como un país en la senda al desarrollo y en este momento puede estar en el orden de tres toneladas de agregados pétreos por habitante año. Ese es el límite entre los países en vía de desarrollo y los que empiezan con una gran necesidad de construir edificación para convertirse en países desarrollados. La meta impuesta para la industria en los próximos diez años nos llevará a demandar el doble de lo que hoy tenemos; es decir, 320 millones de toneladas en 2026. Eso nos debe poner por el orden de cinco toneladas por habitante año, un muy buen indicador de que el país pueda tener un muchísimo mejor nivel de desarrollo.

¿Cuál es la mayor fortaleza y debilidad del sector?

La mayor fortaleza es la ingeniería que tenemos en Colombia, la experiencia y mejoramiento continuo que la industria ha tenido. Hace 20 años era sumamente empírica y no había el nivel de profesionalismo y tecnología actual. Hoy, el nivel es muy importante y con la presencia de actores multilatinos, multinacionales y de compañías nacionales grandes y pequeñas, todos en la línea de la industrialización y mejoramiento tecnológico. Esto será una fortaleza, a pesar de que nos falta mucho hacia el futuro. En lo que hay que trabajar muchísimo es en el mejoramiento del relacionamiento social en las zonas donde se desarrollan estos proyectos para poder garantizar que la licencia social se dé y no tengamos obstáculos desde ese punto de vista y así poder abastecer la demanda de los próximos años.

¿Colombia es autosufienciente para garantizar la demanda de estos materiales?

Las arenas, las gravas, las gravillas y la piedra son el insumo, despúes del agua, más abundante en la naturaleza y en cualquier lugar se encuentran agregados muy fácil. No todos son de la misma calidad, no todos son explotables, ni ambientalmente viables, pero son muy abundantes y ahí su relativo bajo precio. Frente a esa situación, lo que viene es garantizar el abastecimiento a los diferentes proyectos. Esta es una industria no transable y no se puede mover más allá de 50 o 60 kilómetros porque se afecta considerablemente el precio final. Creemos que hay suficientes agregados y proyectos para abastecer la demanda e incluso creemos que en algún momento va a ser posible estudiar la posiblidad de exportar a islas en el Caribe sin abundante material de construcción. Pero en el caso colombiano, la verdad, somos privilegiados en la abundancia de insumos y materiales para la construcción.

Industria en cifras

  • La producción de los materiales extraídos representa para la economía de Colombia 2,4 billones de pesos anuales.
  • De los 3.688 títulos mineros vigentes, 244 se encuentran en exploración, 321 en construcción y montaje y 3.123 en explotación.
  • Según la UPME, en el 2025 la demanda llegará a 18,56 millones de toneladas en Bogotá, 10,73 millones en Medellín y 5,38 millones en Barranquilla.

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