El ocaso de un sol

Redacción Mundo Minero diciembre 20, 2013 Comentarios desactivados en El ocaso de un sol

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La quiebra de Eike Batista supuso la desmantelación de su imperio de empresas, las cuales ya suman deudas superiores a los USD 5.000 millones.

Dos cosas distinguían las empresas del multimillonario brasileño Eike Batista; la primera, era la inclusión de Inti, el sol de los incas y responsable de germinar las cosechas, curar las enfermedades y darle seguridad al ser humano, en los logos. Y la segunda, la inclusión de la letra X que remataba el final de las siglas de sus empresas, símbolo de multiplicación y prosperidad. A decir verdad, estuvo a punto de lograrlo, en buena parte, luego de que él mismo asegurara que iba en el camino de alcanzar el objetivo de ser el hombre más rico del mundo.

Sus agüeros, el olfato para los negocios y la capacidad de convencer a cualquier inversionista utilizando presentaciones en Power Point lo convirtieron en la octava persona más rica del mundo, con una fortuna superior a los 30.000 millones de dólares.

El brasileño era conocido por sus donaciones y sus excentricidades. En el 2012 realizó una donación por 253 millones de dólares, mientras que en el vestíbulo de uno de sus apartamentos se podía apreciar un Mercedes Benz que le costó más de un millón de dólares.

Aún se recuerda cómo le advirtió a Carlos Slim que estuviera pendiente de sus espejos retrovisores, porque pronto lo alcanzaría en la lista Forbes.

Pero, desde el 26 de junio de 2011, cuando el principal pozo de su empresa petrolera OGX, apenas produjo 5.000 barriles diarios de petróleo, en vez de los 20.000 que le había prometido a sus inversionistas, el imperio económico de Batista comenzó a derrumbarse.

El incumplimiento de las expectativas iniciales le mostró perfectamente a sus socios que OGX jamás llegaría a producir los 1,4 millones diarios de barriles y gas equivalente que Batista les había prometido para el 2018. La Famosa X que lo identificaba comenzó a multiplicar números negativos.

Las empresas de Batiste dejaron de pagar sus deudas, su calificación de riesgo se disparó. El grupo EBX que incluye a la empresa energética MPX, la petrolera OGX y OSX, la empresa de infraestructura LLX y la minera MMX, debe más de 5.000 millones de dólares. La fortuna de Batista ya no alcanza a los 10.000 millones de dólares y se calcula que pierde 50 millones de dólares cada día.

Desmantelando a MMX

Aparte de las deudas, las empresas de Batista no pudieron alcanzar sus metas de producción. Mineracao e Metálicas (MMX) fundada en el 2005, reportó pérdidas superiores a los 400 millones de dólares. Sus acciones perdieron el 28,99 por ciento de su valor comercial y solo pudieron recuperarse después de que sus directivos decidieran comenzar a vender sus activos.

MMX ostentaba una producción de 10,8 millones de toneladas de hierro al año y tenía como grandes tesoros sus inversiones en Chile y las minas del Sistema Sudoeste y el Sistema Corumbá en Brasil. Además del proyecto Superporto Sudoeste con el cual podrían exportar hasta 50 millones de toneladas de hierro al año.

El 65 por ciento de sus activos en Brasil ya pertenecen a la austriaca Trafigura Beheer y a Mubada Development quienes aceptaron pagar 400 millones de dólares y amortizar un porcentaje de la deuda de la compañía. El 30 de agosto se anunció que la chilena Cooper Mining había comprado la totalidad de las acciones de MMX en Chile, accediendo a pagar el 80 por ciento del hierro extraído en forma de regalías.

En un comunicado de prensa, MMX confirmó que “La venta de las operaciones en Chile está en línea con la estrategia de la compañía de optimización de su portafolio de activos y la simplificación de su estructura societaria para fortalecer la creación de valor para sus accionistas”. El 27 de septiembre, la minera aseguró que vendería sus derechos de explotación en la región de Curumbá, en el estado de Mato Grosso do Sul a la empresa Vetria Mineracao.

Mientras que en Colombia la filial de MMX, Carvao de Colombia (CCX) anunció la venta de su participación en los campos de Papayal y Cañaverales por 50 millones de dólares y la mina de San Juan (con una reserva de 671,8 toneladas métricas de hierro) por 400 millones de dólares a la empresa turca Yildirim, la cual accedió a pagar cinco millones de dólares para negociar de forma exclusiva la compra de las minas.

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