La ambición rompe el saco

Redacción Mundo Minero diciembre 31, 2012 Comentarios desactivados en La ambición rompe el saco

Petra Montes

Especial Para Mundo Minero

Se necesita buscar un equilibrio entre agricultura, ganadería, minería y demás actividades lícitas del campo, para asegurar el desarrollo sostenible, al igual que lo están buscando las demás naciones.

Hubo un tiempo en que se cuidaban los recursos naturales no renovables. Para ello se buscaba planificar la gestión de la política minera, con el fin de asegurar su aprovechamiento total, mejorar el conocimiento de los yacimientos, evitar la prematura esterilización de reservas o el indebido aprovechamiento de la parte más rentable dañando el yacimiento (descreme), promover la aplicación de mejores técnicas de exploración, explotación y beneficio de los minerales y se buscaba que la Nación obtuviera la debida regalía como compensación por la explotación de los minerales de su propiedad.

La administración minera se hacía pensando en aplicar unos principios que después inspiraron el artículo 80 de La Constitución de 1991, que dice que:

“El Estado planificará el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales, para garantizar su desarrollo sostenible, su conservación, restauración o sustitución.

Además, deberá prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales y exigir la reparación de los daños causados.

Así mismo, cooperará con otras naciones en la protección de los ecosistemas situados en las zonas fronterizas.”

Lo que olvidó el país es, que recursos naturales también lo son los no renovables. No sé en que parte del camino los fanáticos del mal llamado medio ambiente, (que más que lo verde, es y debe ser un factor que impacta y compromete al todo), llegaron a convencer al colectivo, que los recursos no renovables son los enemigos de los renovables.

Lo más triste del asunto es que si se sigue persiguiendo la explotación de estos recursos no renovables, tendrá en el corto plazo más futuro “la cultura cafetera”, que fue el soporte y motor de este país; que hoy se está acabando y en un futuro no muy lejano será tema de museos del mundo pasado.

Desde los inicios de la minería, ésta ha sido motor del desarrollo marcando la evolución de la humanidad, tanto así que se ha clasificado por edades relacionadas con esta industria, como la edad de piedra, la edad de hierro, la edad de bronce etc.; hasta el punto en que hoy no es posible vivir sin estas industrias extractivas, no hay factor de la vida moderna en el que no se necesite de algo, producto de la explotación de los recursos naturales no renovables.

Hablando en términos holísticos: Los seguidores ciegos de la tendencia ecologista de nuestra sociedad moderna, tan abanderada por los más radicales promotores de la protección del medio ambiente, no tienen en cuenta que en ese contexto se considera que:

“Tal como lo es arriba, es abajo, y tal como lo que es afuera es adentro”.

Esto aplicado a la humanidad quiere decir que el hombre (adentro) necesita de los minerales para su estructura y materialización: calcio, hierro, fósforo, zinc, oxígeno y demás; de igual forma la sociedad (afuera), necesita de los minerales para su existencia y desarrollo, como gran cuerpo colectivo. Las plantas necesitan de los nutrientes minerales (abajo) y del oxígeno y otros procesos con minerales, que se dan en la atmósfera (arriba). Somos parte de un gran todo que depende del interactuar armónico de sus partes.

Se necesita entonces buscar un equilibrio entre agricultura, ganadería, minería y demás actividades lícitas del campo, para asegurar el desarrollo sostenible de nuestros pueblo, al igual que lo están buscando las demás naciones. No podemos llevar a nuestro pueblo a ser las muelas del juicio (en vía de extinción) de este cuerpo colectivo, que es la humanidad.

Tan valiosos, necesarios e importantes son unos recursos como lo son los otros y no se les está dando un trato equilibrado, tan necesario para el desarrollo sostenible.

Viendo los debates que últimamente se están dando alrededor del tema minero en el país, pareciera que los recursos no renovables son “El Satanás de la Nueva Inquisición”, en donde necesitamos pagar indulgencias para conseguir el perdón de los pecados.

 

El verdadero enemigo

Ministros y congresistas están viendo como le cargan la mano a las industrias que manejan los recursos naturales no renovables, para cargarlas con más impuestos, so pretexto de un boom que está lejos, pues la debilidad institucional no le permitió preverlo y prepararse para recibirlo. Ahora hablan de blindar al país para cuando pase el boom minero que “cate que no lo vi” y que no se sabe si querrán ver que pasó de largo.

Aunque muchos políticos están proponiendo que se baje la presión sobre las actividades mineras al margen de la ley, no se olvide que cada minero que pudiera verse afectado ¡es un voto! , se corre el riesgo de hacer más daño. Pretender meter en el mismo saco a los mineros pequeños, medianos e ilegales consuetudinarios, sin mirar que no son lo mismo, no responden a patrones idénticos y se comportan de manera diferente ante las políticas públicas de contratación, de requerimientos técnicos y de control ambiental, es un arma de doble filo, que lo único que hace es generar desorden y promover que los que no hacen las cosas bien se amparen en programas y manejos especiales para seguir haciendo las cosas mal, con el consecuente daño a la minería organizada, que si se somete a las normas y quiere hacer las cosas bien.

La minería organizada, independiente de su tamaño, aquella que es legal y estable, es tomadora de precios que están marcados por el mercado internacional y por los mercados locales. Su competitividad radica en las mejores técnicas operativas, que le permitan bajar y racionalizar los costos de producción. No así para el minero ilegal, que no tiene que asumir los costos de estudios y licencias, que no paga regalías y no tiene que declarar nada. Ello constituye una competencia desigual, por decir lo menos, para quienes si están cumpliendo con la ley y promueve salirse del sistema en vez de estimular la regularización.

Por mucho que los políticos quieran hacer creer que el enemigo es la gran minería y los demás son víctimas inocentes de la corrupción gubernamental, no le hacen bien a nadie, pretendiendo mano dura para los unos y trato preferencial para los otros. Todos sin excepción deben cumplir las normas laborales y de seguridad, respetar y aplicar las normas ambientales y asegurarle al país el adecuado manejo de sus recursos naturales, tanto los renovables como los no renovables, pues todos son de nuestro patrimonio y todos deben promover el desarrollo sostenible actual y futuro.

Las normas laborales y de seguridad son para todos y así se deben exigir, ¿o es que si se muere un minero ilegal no vale la pena lo que pase?, ¿no importa que pase? ¿o peor aun, sí vale pero que pague el Estado?, mientras que si me muere en una mina a gran escala ¿que pague la mina por 10? Toda la minería sin excepción debe estar dentro de la ley. Ahora, si hablamos de las normas ambientales, todos los colombianos y los extranjeros que estén en el país, deben cumplir las normas ambientales y proteger el medio ambiente. No hay razón para tener excepciones ante el mismo principio. Las reglas y condiciones para optar a un título minero, tiene una razón de ser, y un bien jurídico tutelado; como también lo tienen las laborales y las ambientales asociadas a esta actividad. No hay nada que justifique que no se hagan cumplir por todos. Y si existe la justificación para un trato diferencial, entonces que esto se regule en su conjunto.

 

Presión mediática

La ciencia del derecho regula la conducta humana, biográfica, en su deber ser y en su interferencia intersubjetiva, sobre la base de actos de comprensión conceptual y sistematizada, cuyo contenido es de certeza constrictiva. Normas que se han dictado como base de un sistema democrático y representativo, que se supone responde a tendencias del colectivo social, que busca un ideal de con vivencia, debieran ser aplicadas para el bien común. No tiene presentación que en debates públicos, senadores que han dictado las leyes que regulan y comprometen los diferentes aspectos de la actividad minera, estén pidiendo que las normas que combaten la extracción ilegal de minerales no sean aplicadas, o estén molestos porque las autoridades que tienen la responsabilidad de controlar que esta actividad cumpla con sus exigencias, lo estén haciendo. Cuando ellos fueron parte de la expedición de las mismas. Como tampoco es aceptable, que funcionarios de las instituciones mineras y ambientales, declaren la suspensión de actividades a las que están obligados por ley.

De otro lado han aplicado una presión mediática a la gran minería y están lanzando proyectos para sacar más recursos a la minería (no se olvide la época preelectoral) pretendiendo hasta cobrar por el uso del subsuelo, cuando ya se cobra la regalía. Eso es tan creativo, como arrendar la casa, cobrar el canon y además pretender cobrar por el uso del espacio interior del inmueble.

Al revisar algunos artículos de la legislación, se observa que prima el criterio rentístico, lo cual no es malo “per se”, si estuviera soportado en cuidar el recurso y asegurar el desarrollo sostenible de la industria, como lo manda la Constitución Política. Ejemplo de ello es el Artículo 100 del Código de Minas en el que no se pide un registro de reservas, sobre la base de los estudios de exploración.

Articulo 100. Registros de la producción. Durante la explotación se llevarán registros e inventarios actualizados de la producción en boca o borde de mina y en sitios de acopio, para establecer en todo tiempo los volúmenes de los minerales en bruto y de los entregados a las plantas de beneficio y si fuere del caso, a las de transformación. Estos registros e inventarios se suministrarán, con la periodicidad que señale la autoridad, al Sistema Nacional de Información Minera.

Otro ejemplo es el correspondiente a las operaciones conjuntas, en él podemos ver lo siguiente:

“ARTÍCULO 101. INTEGRACIÓN DE ÁREAS. Cuando las áreas correspondientes a varios títulos, pertenecientes a uno o varios beneficiarios para un mismo mineral fueren contiguas o vecinas no colindantes siempre que pertenezcan al mismo yacimiento, se podrán incluir en un programa único de exploración y explotación para realizar en dichas áreas sus obras y labores, simultánea o alternativamente, con objetivos y metas de producción unificados, integrándolas en un solo contrato. Con este propósito los interesados deberán presentar a la Autoridad Minera el mencionado programa conjunto para su aprobación y del cual serán solidariamente responsables.

Este contrato unificado deberá garantizar de una parte, que se mantengan las contraprestaciones exigidas en los títulos cuyas áreas fueron integradas, y de otra, establecerá los mecanismos que resulten necesarios para que las autoridades puedan ejercer un control adecuado sobre las respectivas explotaciones, en aras de asegurar la adecuada distribución de las contraprestaciones económicas a los entes beneficiarios.

El régimen aplicable al contrato integrado será el que corresponda en atención a lo establecido en el Título VIII, Capítulo XXXII, de este código, por lo cual cuando la integración comprenda contratos provenientes del régimen de Aporte, se mantendrán todas las condiciones de los contratos y las contraprestaciones económicas pactadas, adicionales a las regalías de ley.

En caso de integrarse contratos de regímenes diferentes o cuando entre los contratos a integrar existieren diferencias en cualquiera de sus obligaciones, diferentes a las contraprestaciones ambientales y económicas, siempre se preferirán aquellas que resulten más favorables para los intereses del Estado.

El resultado de la integración de las áreas deberá modificar la licencia ambiental existente, o tramitar uno nuevo para el proyecto resultante ante la autoridad ambiental competente, para lo cual deberá solicitar pronunciamiento previo.

En ningún caso se procederá a la integración de áreas cuando con esta integración resulten afectados en sus expectativas de ingresos por regalías dos (2) o más municipios beneficiarios de regalías, dentro de los diez (10) años siguientes a la integración. Para efectos de la duración del nuevo contrato, se tendrá en cuenta el plazo transcurrido del contrato más antiguo, plazo que podrá prorrogarse conforme a lo dispuesto en el artículo 77 de este Código.

En todo caso la Autoridad Minera tendrá la facultad de aprobar o no la integración, mediante resolución motivada.”

En el texto completo del artículo no existe ninguna alusión a fines que busquen un mejor aprovechamiento del recurso. No se plantean razones geológicas o de técnica minera que propendan por un mejor aprovechamiento del recurso. No se ve que se esté cuidando la riqueza nacional. Es más, las razones económicas, tienden a limitar la integración sin mirar si en el mediano o largo plazo, la explotación de los minerales pueda mejorar, o si los estudios que demande esta integración, pudieren llevar a un mayor conocimiento de reservas. Lo único que buscan es asegurar que las regalías se mantengan para los distintos municipios en que se hagan, al menos por los próximos 10 años, cuando afecten a dos o más municipios.

En alguna parte se perdió el norte respecto a esta industria. El mandato de “garantizar el desarrollo sostenible” del artículo 80 de la C.P. se quedó en el tintero en lo que a minería respecta y se está dando por hecho, que no importa cuánto se le saque, siempre seguirá dando frutos, pero eso no es seguro y ya se están dando en Antioquia traspasos de títulos y cierre de oficinas y en otras partes al oriente del país, se están cerrando actividades de exploración, todo esto ante la falta de definiciones y garantías para la inversión en minería.

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