La ironía en 50 años

Redacción Mundo Minero julio 12, 2015 Comentarios desactivados en La ironía en 50 años

Los niños y jóvenes de La Guajira tienen ambiciones como los del resto del país y merecen una mejor suerte. Puede que por su bondad innata no hayan reclamado a sus gobernantes y clase política, pero eso no los hace culpables de su no futuro.

En 1962, cuando se estaba debatiendo la ley de creación del departamento de La Guajira, el entonces senador Iván López Botero, sustentó el proyecto así: “Los siete municipios de la actual intendencia de La Guajira tienen todos acueducto nuevo, luz eléctrica propia y eficaz, buenas instalaciones para el gobierno municipal, locales modernos y confortables para puestos de salud y escuelas(…). Ganadería próspera, localizada en Villanueva, San Juan, Fonseca, Barrancas y Riohacha; excelente agricultura, ubicada en los mismos municipios —café, algodón, maíz, arroz, banano—; pesca abundante y rica, en las costas de Riohacha y Uribia; minas de sal marítima en Manaure, las más ricas del país, actualmente explotadas por el Banco de La República; minas de carbón mineral de El Cerrejón, una de las más ricas de Colombia, para cuya explotación hay una gran oferta de una firma alemana”.

50 años después (2015) nadie creería cierto lo dicho por López Botero; ninguno de los 15 municipios de La Guajira tiene agua potable permanente, la región y su capital están en los tres primeros puestos en pobreza e indigencia, registra los más altos índices de desnutrición infantil, la cobertura educativa es de las más bajas frente al resto de departamentos, la agricultura es para mera subsistencia y registra los peores indicadores en competitividad, tiene municipios en los que más del 90 por ciento de sus habitantes viven en la pobreza extrema. Junto con Chocó se disputa los últimos puestos en todo.

¿Problema de plata? No. En los últimos 15 años ha recibido por cuenta de transferencias del Sistema General de Participaciones cerca de 5 billones de pesos para educación, salud, agua potable y otros sectores y por regalías en los últimos 25 años han ingresado 1.461 millones de pesos, más de 3,5 billones de pesos. En solo 2014 le ingresaron más de 900.000 millones de pesos.

A sus dirigentes no les gusta que les digan la verdad, pues se disgustaron cuando el entonces presidente de El Cerrejón, León Teicher, afirmó, hace unos meses: “De nada sirve que las empresas responsables paguen cumplidamente sus obligaciones si esos dineros se pierden por el camino o se invierten mal. Sabemos que ambas cosas suceden. Y para no hablar con eufemismos, para llamar a las cosas por su nombre, sabemos que una parte importante de las regalías se las roban. No sabemos quién, o no decimos quién. Pero todos sabemos, y hablamos de eso, que se las roban.”

Los niños y jóvenes de La Guajira tienen ambiciones como los del resto del país y merecen una mejor suerte. Puede que por su bondad innata no hayan reclamado a sus gobernantes y clase política, pero eso no los hace culpables de su no futuro. Por eso, el gobierno central debe ir más allá de la posición fácil de solo girar plata para que se la roben, la gasten mal o se sacien los “buitres”.

La Guajira es un caso típico de lo que los economistas llaman “la maldición de los recursos naturales” válida en el sentido económico, pero nadie puede desconocer que sin El Cerrejón, la situación sería más grave. El futuro del carbón no es eterno y todavía hay oportunidad de sembrarlo en desarrollo.

SILVERIO GÓMEZ CARMONA

Director | Editor

silgom2012@hotmail.com

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