La minería responsable es posible

Redacción Mundo Minero octubre 23, 2015 Comentarios desactivados en La minería responsable es posible

La minería debe desarrollarse de manera responsable y los resultados del proceso extractivo incidir de manera positiva, en aquellos territorios donde se realizan las labores, beneficiando a la empresa, a sus trabajadores y a las comunidades.

¿De qué dependen esos resultados? De tres aspectos claves en este tipo de intervenciones: 1) no menoscabar el capital natural, compensarlo o reemplazarlo; 2) de la sostenibilidad económica de las comunidades y, 3) su impacto en el desarrollo social, y de la erradicación del asistencialismo por parte de las empresas mineras.

De acuerdo con el grupo de investigaciones Innovación – Gestión – Negociación – Emprendimiento – Agro negocio (IGNEA), “los modelos de los nuevos agronegocios o procesos de industrialización en los territorios son una construcción conjunta de planes de negocios, con la suficiente estructura y sostenibilidad”.

En cuanto a la sostenibilidad, la experiencia de más de diez años de labores en diversas regiones del país con comunidades, empresarios y el gobierno, le permite al IGNEA proponer que una minería bien planificada permite minimizar los impactos negativos sobre los bosques, el agua, el aire y los ecosistemas en general y maximizar y distribuir la riqueza generada a partir de la explotación y transformación de las rocas y minerales.

Todo ello, según investigadores del IGNEA, se reflejará en óptimos servicios sociales, mayor inversión social, más capitales para la inversión en nuevos negocios, diversificación de conocimientos y actividades económicas productivas en el territorio, lo que redundaría en un mejor futuro para las nuevas generaciones.

Para demostrar que todo ello es posible, el IGNEA se vinculó con comunidades indígenas en el departamento del Cauca, en asocio con el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC). El objetivo de esa articulación fue generar capacidades de administración de recursos y permanencia del negocio, teniendo en cuenta que algunas comunidades tienen derechos para la explotación de diferentes minerales, pero con grandes problemas en la sostenibilidad de las empresas.

Una de las iniciativas con las que se trabajó está relacionada con la explotación de caliza, roca utilizada en enchapes en la construcción, como suplemento para fertilizantes en el sector agrícola y como materia prima para la elaboración del cemento. El compromiso se centró en fortalecer las capacidades empresariales y técnicas para el mejoramiento de la producción de esta roca y su comercialización.

Adicional a ello, IGNEA realizó trabajos con las comunidades que explotan una de las dos minas de azufre natural que existen en el mundo, ubicada en las laderas del Volcán del Puracé, también en el departamento del Cauca.

En esa región volcánica, la comunidad explota el recurso mediante minería subterránea, con una figura empresarial en la cual participa toda la colectividad. Con este proyecto se construyó con la comunidad participante un modelo de empresa para el mejoramiento técnico, operacional, social, ambiental, financiero y comercial de su operación.

El análisis de estas experiencias permitió concluir que la ausencia de proyectos con factibilidad técnica, económica, social y ambiental es el principal obstáculo para tales emprendimientos. Adicional a ello, se pudo establecer que el estímulo de iniciativas productivas de las comunidades que generen riqueza colectiva, convierte a la minería en un motor de desarrollo y aseguran la sostenibilidad de la empresa y de la región impactada en el largo plazo.

Para lograr ese impulso, IGNEA propone la metodología de valoración de capitales, que permite tener en cuenta diversos aspectos, tales como la importancia del agua y los riesgos naturales; la capacidad instalada en infraestructura, energía y servicios públicos; las capacidades y competencias de la población, su organización y estructura, jerarquía, cultura, respeto a la autoridad y organización comunitaria.

En esencia, y de acuerdo con este grupo de investigación, lo importante es considerar como activo de las comunidades el sentido que dan a la tierra, los recursos y el territorio, respetando sus posiciones y tradiciones como elemento de confianza e inclusión. De ser así, una minería responsable es posible, lo que permitirá generar y distribuir riqueza en los territorios, incrementar la calidad de vida de sus habitantes y mejorar sus opciones productivas.

Fuente: El Tiempo

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