Las poderosas de la minería

Redacción Mundo Minero junio 4, 2013 Comentarios desactivados en Las poderosas de la minería

La decisiones más importantes para el sector minero en Colombia está en manos de mujeres, así como buena parte de la actividad gremial.

Históricamente, el trabajo minero ha sido exclusividad de hombres… de “machos”, por su dureza y condiciones de fuerza. Ello sigue siendo así en los socavones y en los túneles.

Pero dada la importancia creciente de la actividad extractiva en términos de participación en el PIB y que la tecnología facilita las labores, el espacio de las mujeres ha venido en ascenso.

En Chile, por ejemplo, la cantidad de mujeres que trabajan en la minería llega a 18.000, equivalente a 7,2% del total del personal, y se proyecta que para 2015 llegue a 10%. La minería aporta el 18% del PIB en el país austral y ocupa a cerca de un millón de personas.

La estatal Corporación del Cobre (Codelco), la mayor productora mundial de este metal, tiene sus propios objetivos: que este año uno de cada cinco contratos laborales corresponda a una mujer. Para ello se incluirán medidas como programas de conciliación, familia y trabajo, adecuación de instalaciones y capacitación laboral.

En la mina Gabriela Mistral, ubicada 1.350 kilómetros al norte de Santiago, trabajan 104 mujeres, que representan 18,2% de la planta de personal.

En Colombia, no hay datos confiables sobre el trabajo en las minas y menos sobre las mujeres. En buena parte, esto se explica porque hasta ahora el sector está en proceso de desarrollo y su aporte apenas supera el 2% del PIB nacional.
En una crónica periodística publicada en el diario La Patria de Manizales, se advierte que en cada una de las 500 minas en Marmato, en Caldas, trabajan en promedio cuatro mujeres al día, pese a que es un trabajo prohibido por las normas en el país.

En Chile, Uruguay, Argentina, Paraguay y Ecuador la igualdad de género es un derecho fundamental en el trabajo, incluyendo los trabajos subterráneos, como la minería. Se respeta que se ejerza libremente y que la mujer pueda elegir en qué trabajar. Por el contrario, en países como Bolivia, Perú, Nicaragua, Brasil y Colombia se prohíbe esta labor de la mujer.

Pero el trabajo minero no es solo en las minas. Hay una gran cantidad de actividades en las cuales las mujeres tienen espacio y lo hacen mejor que los hombres.

Para la muestra un botón, en nuestro país, hay mujeres que son determinantes en el manejo del sector, desde su control ambiental, hasta la responsabilidad gremial e incluso la presidencia de las empresas más importantes en la producción de oro.

El poder gremial de las grandes empresas

Claudia Jiménez
Directora Ejecutiva del sector de Minería a Gran Escala SMGE

Desde 2011, Claudia Jiménez es la directora ejecutiva del Sector de la Minería a Gran Escala, SMGE, asociación que congrega a las 13 principales empresas nacionales y extranjeras vinculadas a la minería.

Nació en Medellín; abogada de la Universidad Bolivariana, es magister en Derecho Público, doctora de la Universidad de París y diplomada en administración pública en la Escuela Nacional de Administración, ENA.

Tiene una amplia experiencia en el manejo de los asuntos del gobierno, primero como consultora del Departamento de la Función Pública de la Presidencia de la República, luego en la oficina de Regulación de la Superindustria y Comercio. Entre 2005 y 2008 fue directora del Programa Presidencial de Renovación de la Administración Pública, a través del cual se hizo una reforma al Estado. Ese trabajo la acercó al presidente Álvaro Uribe Vélez, al punto que llegó a ser considerada una de sus más próximas funcionarias. En el segundo cuatrienio de Uribe fue nombrada embajadora en Suiza.

Durante el último año de gobierno de Uribe, Claudia Jiménez fue Ministra Consejera de la Presidencia, cuyo trabajo fue coordinar el Consejo de Ministros y monitorear el cumplimiento de las metas del Gobierno.

Aunque en el país hay varios gremios mineros, como la Cámara Asomineros de la ANDI, la Cámara Colombiana de la Minería y Fenalcarbón, la SMGE agrupa a las grandes compañías y Jiménez es su interlocutora frente a las entidades del gobierno.

Este gremio nació vinculado a la ANDI, pero luego abrió “toldo aparte”. Sin que hayan ocurrido mayores disputas, las diferencias de criterio sobre el manejo del sector minero dentro de la agremiación, indujo a la escisión. El estilo directo y fuerte del carácter de Claudia Jiménez fue determinante y facilitó la decisión de las grandes empresas de crear una nueva asociación.

Ella realiza su trabajo gremial entre Bogotá y Medellín; en esta ciudad reside con su familia y como buena antioqueña, se mueve mejor allá que en la capital del país.

Su defensa de la minería es contundente cuando se trata de defender la idea de que en el país sí se puede hacer minería responsable y sostenible social y ambientalmente, como se ha hecho en otras partes del mundo, y en no pocas ocasiones ha dicho que el país está perdiendo una gran oportunidad de desarrollo si no se decide por el impulso de la actividad.

Hay quienes dicen que haber trabajado y estar cerca a Álvaro Uribe Vélez le limita su trabajo gremial, pero ella considera que la independencia es una fortaleza de los intereses legítimos de un sector como el minero.

 

El carisma al frente de una minera grande

María Consuelo Araújo
Presidenta de Gran Colombia Gold

En el 2011, María Consuelo Araújo, la ‘Conchi’, fue nombrada presidenta de Gran Colombia Gold, minera canadiense que opera en varios municipios de Antioquia como Segovia, Remedios y Zancudo, en Marmato (Caldas) y en el departamento de Nariño, tras haber adquirido los activos de la liquidada mina Frontino y fusionarse con la firma Medoro Resources.

El nombramiento sorprendió, pues la agraciada excanciller de la República, con estudios de finanzas y relaciones internacionales en el Externado de Colombia y una especialización en asuntos públicos en la Universidad de Columbia en Nueva York, no tenía experiencia en el manejo de los temas mineros. Y la realidad es que hoy genera admiración y respeto cuando habla del tema.

La empresa Gran Colombia Gold es considerada una de las dos más grandes productoras de oro en el país y quizás el aporte más grande que ha hecho su presidenta es defender un modelo de sostenibilidad en la zona donde están las operaciones, región azotada durante muchos años por la violencia de todo tipo y el conflicto armado.

Nacida en Valledupar, Araújo hace parte de una familia con tradición política. Su padre, Álvaro Araújo Noguera, fue gerente de la Caja Agraria, senador y Ministro de Agricultura en el gobierno de López Michelsen. Su tía Consuelo, ‘La Cacica’, asesinada en 2001, fue directora del Festival de la Leyenda Vallenata y Ministra de Cultura. Su hermano Álvaro fue representante a la Cámara y senador. Un primo fue magistrado de la Corte Constitucional y del Consejo Nacional Electoral y otro primo, gobernador del Cesar.

Carismática y encantadora, trabajadora y constante, emprendedora y con mente innovadora, es considerada una de las figuras jóvenes con mayor proyección en el país, pese a que debió renunciar a la Cancillería por líos judiciales de su padre y hermano. Para algunos, su trabajo en la compañía minera es un “escampadero”, para luego retomar la vida pública. Pero se ha “amañado” en el cargo y los accionistas están contentos con su trabajo.

Sus conexiones políticas y cercanía con el establecimiento político, hacen parte de su poder. Fue directora del Jardín Botánico José Celestino Mutis en Bogotá y luego directora del Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (IDRD).
Elegido Álvaro Uribe, presidente de la República en el 2002, nombró a La “Conchi”, como su ministra de Cultura y después que Carolina Barco se fue a la embajada de Washington, pasó a la Cancillería. Salida del gobierno, marcó una amable distancia con este estamento, por lo que hoy es vista con agrado en la administración de Juan Manuel Santos.
Experiencia y madurez en el manejo empresarial

Beatriz Uribe Restrepo
Gerente General de Mineros S.A.

Cuando alguien habla de Beatriz Uribe Restrepo es sinónimo de respeto y admiración por su carrera empresarial. Con seguridad, muchos hombres que están en el negocio de la minería envidian su carrera. Es gerente general de Mineros S.A. desde hace 13 años.

Bajo su dirección empresarial, la compañía, una de las más antiguas en el negocio, se ha consolidado como la más importante en producción de oro del país y abriendo negocios a nivel internacional.

Pero Beatriz Uribe no es solo la gerente general de Mineros S.A. sino la presidenta de la junta directiva de la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, el gremio empresarial más importante del país y también hace parte de la Asociación de la Minería a Gran Escala.

Desde que asumió la gerencia, Uribe explica que su enfoque ha sido mantenerse fuerte en el sector, siendo rentables, creciendo de forma ordenada y siendo competitivos. Para dicho fin, han realizado inversiones significativas en las diferentes minas, de USD$18 millones en la unidad productiva de El Bagre, USD$7 millones para poner a producir la mina de veta, La Y y USD$3 millones para la exploración de oro en la zona entre Puerto Berrío y Nechí, explicó recientemente en un reporte de la revista Dinero.

La misión de la gerente de Mineros va más allá del negocio mismo de explotación en Antioquia y Caldas. Ella es una defensora de la minería responsable y sostenible, por lo que la empresa tiene distintos programas ambientales y de control de la contaminación, como reducción al mínimo del uso del mercurio, planes de reforestación, recuperación de tierras y parcelas productivas en las riberas afectadas por su explotación.

“La minería se ha convertido en un foco de ataques. Todo el que quiera tener audiencia habla en contra de la minería y la tiene”, dijo reciente a Mundo Minero.

Tiene cada día el reto de defender un espacio para la firma en el país. Desde hace tres años ejecuta un plan de crecimiejto que va hasta el 2020 e incluye un proceso de internacionalización con oportunidades de exploración en Ecuador, Panamá, Nicaragua, México y Perú. En este último país, Mineros se encuentra en un proceso de exploración para buscar la viabilidad de proyectos.

Beatriz Uribe es economista de la Universidad de Antioquia, arrancó dictando clases en Eafit y su primer trabajo lo tuvo en Noel. A Mineros llegó como gerente financiera y administrativa y en 1999 alcanzó la gerencia general.
Pese a sus responsabilidades, su equilibrio y control emocionales constituyen herramientas clave en el manejo de esta gran empresa y le dan un poder especial de interlocución ante los gobiernos nacional, regional y local.

El gran poder de las licencias ambientales

Luz Elena Sarmiento
Directora de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, ANLA.

Si en el país no se cumple el cronograma de una obra pública, de una carretera o un aeropuerto o si no arranca un proyecto petrolero o minero, la respuesta –con razón o sin razón- es muy común: no se ha logrado sacar la licencia ambiental.

Pero en el otro lado, el otorgamiento de la licencia para iniciar la obra trae otra controversia: los ambientalistas creen que se otorgó el permiso sin considerar el impacto ambiental del proyecto, el yacimiento o la mina.

¿Y dónde está y quién tiene ese gran poder? Como una consecuencia de haber decidido que el desarrollo económico estaría ligado a las llamadas locomotoras de la minería, la infraestructura y la vivienda, el gobierno de Juan Manuel Santos, creó la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, (ANLA), encargada del otorgamiento de los permisos para iniciar las obras, la exploración y la explotación de los recursos naturales.

En el cargo fue nombrada la geóloga santandereana, Luz Elena Sarmiento, quien estaba laborando en Washington en el Banco Interamericano de Desarrollo, (BID), en una dependencia de estudios para el otorgamiento de préstamos que cumplieran las normas de sostenibilidad. Su nombramiento aquí no fue noticioso porque nadie la conocía y porque el rango del empleo no era de primera línea ni en el gobierno ni en el Ministerio del Medio Ambiente.

Sarmiento es una típica técnica, como se les llama a los consagrados funcionarios públicos que creen que las decisiones en el Estado no están influenciadas por la variable política. Unos resisten y se adaptan muy bien y otros terminan frustrados y se retiran.

Sarmiento es de los primeros, en buena parte porque complementó su estudios de pregrado en la UIS de Bucaramanga con una especialización en resolución de conflictos.

A Sarmiento le dicen “La Generala” por su férreo carácter y vehemencia para decir las cosas, que algunos confunden con soberbia o altanería. Trabajó en Ecopetrol en el Magdalena Medio y con El Cerrejón en La Guajira. Luego pasó a un mayor cargo en el tema ambiental con el dueño de la carbonera, la BHP Billiton.

A los pocos días se estar en el cargo recibió a los ejecutivos de una de las más importantes empresas mineras asentadas en el país y ellos –incluyendo a varios colombianos- comenzaron a hablar en inglés. Ella interrumpió la reunión y les exigió hablar en español “o se van de aquí”. No les quedó más remedio que aceptar. Todos hablaban español, pero querían “impresionar”.

Hoy tiene el respeto de todos, así se le critique las decisiones que adopta. Ella sabe que no tiene otra opción…unos le dicen que trabaja para las empresas transnacionales y estas la acusan de “comunista”.

Y el control fiscal encima de las mineras

Sandra Morelli Rico
Contralora General de la República

Los datos de Sandra Morelli, Contralora General de la República, son públicos: nacida en 1965, abogada de la Universidad Externado de Colombia de la promoción de 1987, luego de una excelente carrera como estudiante: merecedora durante cinco años de la beca de honor que reconoce ese centro académico. Ella se fue a la Universidad de Bologna a especializarse en el área de Derecho Administrativo y Ciencias de la Administración.

Durante sus estudios de posgrado en la Universidad más antigua del mundo, obtuvo, de la Unión Europea, dos Becas para cursar tanto en la Sorbona de París, como en Montpelier, estudios en las áreas de derecho administrativo, ciencias de la administración y servicios públicos, dice su perfil en Google. El gobierno italiano también premió su desempeño con una beca de estudio.

Desde su primer día en la Contraloría sorprendió. Cuando fue elegida por el Congreso de la República dijo: “No me temblará la mano como Contralora”. Solo quienes la conocían le creyeron, pues la mayoría esperaban que se desempeñara siguiendo la ruta de sus antecesores, sin mayores emociones.

Estaban equivocados quienes esperaban poca acción y así ha sido desde que arrancó: denunció a su antecesor por despilfarro, lo cual le impidió al excontralor Turbay Quintero seguir en la política al menos por un tiempo, abrió pleitos contra funcionarios de varios ministerios, se enfrentó con el poderoso Ministro de Hacienda, dispuso el embargo de las cuentas del entonces alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, y del exalcalde Luis Eduardo Garzón, y ha suspendido a varios gobernadores. Denunció las pensiones escandalosas, se ha enfrentado con los grandes concesionarios de obras públicas y no tiene “pelos en la lengua” para denunciar sobrecostos en las obras públicas.

Exigente consigo misma y con el trabajo de los demás, herencia de su madre, abuelo y bisabuelo, también abogados. Y sin temor alguno, porque siempre tiene el respaldo de las normas.

Como ninguno de sus antecesores lo hizo, ella decidió que el medio ambiente es un patrimonio público y en esos términos si no se cuida se puede dar un detrimento patrimonial del Estado. Ya abrió investigaciones a funcionarios públicos que dieron autorización para construir obras eléctricas.

En las negociaciones entre gobierno y empresas para la firma de contratos de explotación, ella está ahí: ha sido una “piedra en el zapato” en las negociación de los términos del proyecto Cerro Matoso y en los contratos de Ecopetrol con firmas privadas.

Acaba de marcar su territorio con el aval a una investigación adelantada por un grupo de economistas sobre la minería en el país. Y ese estudio parece haberlo hecho suyo. Un gran poder que no se puede menospreciar.

 

Todo el negocio pasa por la ANM

María Constanza García
Presidenta de la Agencia Nacional Minera, ANM

La Agencia Nacional de Minería, ANM, el organismo del Estado llamado a manejar las relaciones y hacer las propuestas de negocio, fue creado en noviembre de 2011, pero comenzó a operar en mayo de 2012. Para ponerlo en marcha fue designada la entonces Ministra de Vivienda, Beatriz Uribe, pero solo estuvo en el cargo tres meses. En su reemplazó llegó la viceministra de Infraestructura, María Constanza García.

Nacida en Pereira, es Ingeniera Industrial de la Universidad Tecnológica de su ciudad natal; hizo una maestría en Administración Pública y Planeación Regional y Urbana, en la Universidad de Ohio, y se especializó en la universidad de Los Andes en evaluación de proyectos.

Antes de llegar a la ANM, su carrera profesional estuvo centrada en temas de desarrollo urbano, infraestructura y energía. Fue jefe de Infraestructura de Planeación Nacional; asesora de Crédito Público en el Ministerio de Hacienda, en la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), en el Fondo de Proyectos de Desarrollo (Fonade) y consultora del BID en Finanzas y Desarrollo Municipal y en Infraestructura y Medio Ambiente.

En agosto de 2010, el recién posesionado ministro de Transporte, Germán Cardona, la nombró viceministra de Infraestructura, cargo en el estuvo hasta junio de 2011, al pasar a la dirección del Instituto Nacional de Concesiones, INCO, para luego asumir la presidencia de la ANM.

García ha tenido a su cargo la estructuración de la Agencia, tanto en la parte administrativa como en el diseño de la operación y la política. Sabe que el reto no es fácil y aunque muchos comparan a la entidad con el experimento exitoso de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANI, la realidad de la minería es muy distinta, no solo institucionalmente, sino en su mismo desarrollo, historia y manejo de la política.

Como ingeniera, su trabajo es metódico y organizado y debe hacerse por etapas, dentro de las cuales hay tareas que son fundamentales como el levantamiento de un catastro minero confiable que permita conocer el mapa sectorial del país. También es clave la organización técnica para la entrega de los títulos mineros y su fiscalización.

Desde que arrancó en la ANM ha tenido que enfrentar temas “gordos” como la negociación de la prórroga de la concesión de la minas de níquel de Cerro Matoso, en Montelíbano, Cordoba.

Los gremios y las empresas mineras quieren decisiones rápidas en distintos asuntos y miran a la ANM y a su presidenta. Ella lo sabe, pero su criterio al frente de la entidad es que todo debe estructurarse bien no solo para evitar “problemas”, sino porque es mucho lo que está en juego en una actividad en la cual se invierten grandes recursos, aporta una cifra muy significativa de impuestos y es clave en el desarrollo de las regiones en Colombia.

 

La técnicas minero-ambientales

Natalia Gutierrez Jaramillo
Viceministra de Minas

Natalia Gutiérrez Jaramillo es la viceministra de Minas desde hace cuatro meses. Es profesional en Administración de Negocios con énfasis en Negocios Internacionales y cuenta con una especialización en Finanzas y Evaluación de Proyectos, ambos títulos de la Escuela de Administración, Finanzas y Tecnología (Eafit) de Medellín. Antes había trabajado en Proexport, pero su experiencia más importante está en el sector de hidrocarburos.
La importancia del viceministerio es grande y su trabajo se debe hacer en llave con la Agencia Nacional de Minería en temas como la fiscalización de los títulos mineros; fortalecimiento del programa de la formalización de la pequeña minería y la Ronda Minera de las áreas estratégicas.
Adriana Soto
Viceministra del Medio Ambiente

Otro cargo que tiene que ver con la minería es el viceministerio del Medio Ambiente. Adriana Soto fue nombrada por el entonces ministro Frank Pearl. El funcionario dejó el cargo para hacer parte del equipo de gobierno en las conversaciones con la guerrilla de las Farc y Soto fue ratificada por el nuevo titular, Juan Gabriel Uirbe.
Ella es economista de los Andes y se ha especializado en adaptación al cambio climático. Fue consultora en gestión ambiental para el BIRF, cargo en el que estudió cómo reducir el impacto ambiental de la ganadería extensiva, uno de los grandes problemas de Colombia.

Soto comenzó su carrera en 1993 en la división ambiental de Planeación Nacional, luego pasó a trabajar con Manuel Rodríguez en el recién creado Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, donde trabajó durante casi ocho años. También trabajó como consultora del Ideam, desde donde coordinó el primer proyecto nacional de adaptación al cambio climático. Escribió un libro con Juan Mayr sobre proceso de negociación del protocolo de bioseguridad.

También fue consultora de la Fundación Futuro Latinoamericano en Ecuador y asesora del Ministerio de Medio Ambiente para asuntos relacionados con el convenio sobre la diversidad biológica, entre otros cargos.

 

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