Los páramos son sagrados

Redacción Mundo Minero enero 1, 2013 Comentarios desactivados en Los páramos son sagrados

SILVERIO GÓMEZ CARMONA

Director | Editor

silgom2012@hotmail.com

A lo que está pasando con la minería en el país se le puede aplicar el refrán popular de que “obras son amores y no buenas razones”.

¿Quién discute acerca de si la minería hay que hacerla bien? Nadie. Todo el mundo, incluso los ilegales, está de acuerdo con ello. Sin embargo, cuando se baja a la data, las cosas cambian y se enreda la discusión.

Quienes están al margen de la ley, la minería criminal, que no son quienes practican una minería ancestral y artesanal, reciben, tarde o temprano, el peso de la represión de los organismos del Estado. Es un proceso, al igual que ocurre con el narcotráfico, en el que los instrumentos se irán aplicando a medida que se van ajustando. Todos quisiéramos que fuera más rápida la acción, pero hay que aceptarlo que es así.

En la guerra contra la minería ilegal, las grandes empresas no pueden ser indiferentes. Su colaboración debe ser fundamental en el sentido de apoyar al Estado en puntos concretos, para ayudar a restarle capacidad al negocio criminal, que se aprovecha de la necesidad de los pequeños artesanos. La ayuda efectiva de las compañías en la formalización es fundamental en este proceso.

Pero no es solo eso. No tiene sentido plantear que si no se permite la explotación técnica por parte de las grandes compañías en los páramos del país, es abrir el camino para que esas zonas sean tomadas por los ilegales. Una visión demasiado oportunista.

Los colombianos queremos la buena minería, pero queremos escuchar de las empresas grandes, respuestas contundentes a preguntas como: ¿Creen que son o no sagrados nuestros páramos?, ¿cuál es el plan concreto de autorregulación en el uso del mercurio?, ¿o es que se necesita imponerse por ley, como se está abriendo paso en el Congreso de la República? El país y la minería ganarían mucho si se obtuvieran respuestas a esas y otras cuestiones, sobre las cuales hay intereses populistas en el otro extremo de una discusión, que es válida.

Sin duda, la minería necesita una licencia social, que no se logra a través de la expedición de normas, sino que es producto del trabajo que hagan las empresas. No se les pide que suplanten al Estado, pero que trabajen conjuntamente con él y las comunidades sientan que reciben parte de esa riqueza que están explotando.

Ese trabajo lo ha recorrido con éxito ya la industria petrolera, luego de haber entendido que ese era el camino.

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