Más bajas que altas

Redacción Mundo Minero diciembre 5, 2016 Comentarios desactivados en Más bajas que altas

Así es la tendencia de la inversión en TIC para innovar de los sectores minero-energéticos, lo reseña el OCyT. Los más prolíficos en destinar recursos a este campo son coquización, productos de la refinación del petróleo y combustible nuclear.

La inserción de Colombia en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) ha ido adquiriendo fuerza y en los años recientes ha mejorado la calidad de sus indicadores. El número de aparatos electrónicos y la diversificación del uso de los medios digitales crece en la sociedad y las empresas. Sin embargo, en estas últimas, la incidencia de las herramientas de la modernidad ha sido insuficiente para dinamizar al sector productivo, incluyendo el minero energético y conexos.

El Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT) muestra, en su informe de indicadores 2015 publicado este año, que la penetración de las TIC en los hogares del país ganó terreno entre 2008 y 2014, el periodo más reciente que ha sido evaluado. Salvo en telefonía fija, en los otros tres apartados —computador, celular y conexión a internet— se registró aumento. Por su parte, en el sector productivo, el conocimiento sobre las tecnologías, la utilización y la capacidad instalada también han ido al alza.

En contraste con esta dinámica, la ampliación de la capacidad instalada todavía es deficiente para generar mayor impacto en los indicadores de comercio exterior de bienes de este tipo y en la inversión en TIC con el propósito de innovar. En ambas, en el septenio analizado por el OCyT con base en cálculos propios y los estudios sectoriales del DANE, la línea de tiempo, antes que mostrar constancia en su crecimiento, ha presentado altibajos.

En el último rubro, los recursos destinados para este campo por los empresarios nacionales alcanzó 1.034 billones de pesos en 2008, cuatro años después cayó a menos de la mitad (513.824 millones de pesos) y en 2013, aunque registró mejoría, solo lo hizo hasta 771.142 millones de pesos. La mirada en detalle, según los sectores CIIU a dos dígitos incluyendo los relacionados con minería, hidrocarburos y suministro de energía, presenta tendencias parecidas.

El sector de coquización, fabricación de productos de la refinación del petróleo y combustible nuclear fue el más prolífico de este ámbito económico. En 2014 registró una inversión en TIC con el propósito de generar valor agregado por un monto de 55.413 millones de pesos. Esto significó ubicarse como el primero de la industria manufacturera y responsable del 33,54 por ciento del total de los recursos destinados en la actividad productiva nacional.

Sin embargo, en volumen solo fue la cuarta inversión del septenio y respecto al año que lo precedió, los recursos cayeron más de la mitad porque en 2013 estos ascendieron a 105.442 millones de pesos, siendo el primer sector de la actividad manufacturera y el segundo de la economía nacional. Los datos del resto del lapso muestran la irregularidad en el flujo de recursos en este rubro (ver gráfico ‘Inversión TIC para innovar’).

Según el OCyT, el sector de Fabricación de otros productos minerales no metálicos invirtió 15.579 millones de pesos en 2014, cifra que enmarca contrastes. Pese a ser el tercero de la actividad manufacturera del país, superado únicamente por coquización y por fabricación de otros tipos de equipo de transporte (33.810 millones de pesos), dicho flujo de capital con miras a innovar fue inferior a los tres años anteriores del periodo de análisis.

Aunque no hay información disponible para el año más reciente del septenio, según el organismo estadístico, el sector de Suministro de electricidad, gas, vapor y agua caliente presentó en 2013 una inversión en este campo de 19.037 millones de pesos. Este valor, aunque lo ubicó en el noveno lugar de la actividad económica nacional, fue la segunda menor desde 2008.

Un cuarto sector, el de Fabricación de productos elaborados de metal, excepto maquinaria y equipo, invirtió en 2014 un total de 358 millones de pesos, el menor flujo en el periodo estudiado.

En concordancia con un entorno en el que la inversión de Colombia como porcentaje del PIB en actividades de ciencia, tecnología e innovación (Acti) no ha superado 0,5 por ciento desde el comienzo del presente siglo, los recursos destinados por el sector minero —energético nacional a las TIC con la finalidad de innovar tuvieron más bajas que altas—. Y para 2015 y 2016, con la depresión de los precios de petróleo, gas y minerales en los mercados internacionales, el panorama no parece pintar mejor. Las cifras lo confirmarán

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