MINERÌA BAJA LA VELOCIDAD

admin octubre 16, 2012 Comentarios desactivados en MINERÌA BAJA LA VELOCIDAD

 

El crecimiento del PIB sectorial es el más bajo del último año y medio. Varios proyectos están en el limbo por trámites, y la inversión extranjera se vuelve lenta.

 

Hace dos semanas, se dieron a conocer las cifras sobre el crecimiento de la economía, y la alegría fue general: el crecimiento en el segundo trimestre fue del 4,9%, cifra a la que pocos aspiraban porque parecía evidente cierto desaliento en la economía interna, Estados Unidos va subiendo lentamente, en Europa hay recesión y las economías grandes de la región, como Brasil y Argentina, están con crecimiento muy bajo o nulo. China e India muestran algunas señales de cansancio.

Por eso, la alegría es entendible. Sin embargo, una evaluación más detallada muestra que hay asuntos para ponerle atención, el primero de los cuales es que la industria manufacturera es el único sector que registra una tasa negativa, seguido por la agricultura, con un aumento mediocre, munición para quienes alegan la aparición de la llamada “enfermedad holandesa”, expresada en desgano empresarial por estos sectores, y hay desplazamiento hacia minería y petróleo.

A la construcción le fue bien y es el primero en el ranking (18,4%), pero para el gremio de la infraestructura, el aumento en vías interurbanas (15,2%) se debe más a pagos a giros a contratistas que a proyectos nuevos. Por otro lado, el DANE hizo una revisión del método de ponderaciones de cálculo, en la que le da mayor relevancia a las obras civiles del sector minero-energético.

A la minería y el petróleo no le fue mal, pues registró un crecimiento del 8,5% en el trimestre, dato nada despreciable. Sin embargo, está entre los más bajos de la historia del sector, que había alcanzado guarismos por encima del 18% en el pasado reciente. El dato del primer trimestre de 2012 fue del 12,5%, esto es, casi 50% por encima de lo ocurrido en abril-junio.

Dentro del sector, minerales metálicos, con el 36%, y carbón, con el 15% fueron las actividades más dinámicas, y dentro de las primeras, níquel fue el gran impulsor, con el 83%. Platino y plata registraron un descenso del 30%.

No es para preocuparse, pero sí se evidencia cierta reducción del ritmo de la actividad de la minería (distinta de los hidrocarburos), y la verdad es que hay factores que pueden estar incidiendo en la situación, unos controlables y otros ajenos a la voluntad de los actores internos, como es el caso de los precios internacionales, que han cedido en los últimos meses.

Pero también hay asuntos locales que preocupan, como la lentitud en los trámites, los atentados terroristas (caso Cerrejón, que ha sido atacado seis veces en este año), la inseguridad en otras zonas mineras (Antioquia) y la extensión creciente de la minería ilegal por parte de organizaciones criminales, que han optado por la minería como fuente de recursos.

Datos preliminares de inversión extranjera muestran que a agosto esta ascendió a US$12.000 millones y superará en este año los US$16.000 millones. Petróleo y minería siguen liderando la entrada de capital, pero ya comienza a notarse una desaceleración en estos sectores por las razones enunciadas.

Inversiones sin proyectos

 

La Asociación de la Minería a Gran Escala (AMGE)  hizo una evaluación reciente de las inversiones nuevas en minería, y la realidad son para destacar (ver recuadro). Sin embargo, hay que ser realistas: desde hace al menos tres lustros, no hay un proyecto nuevo importante en minería en el país. Todavía se sigue mostrando el Cerrejón en La Guajira o los yacimientos en Cesar como los estandartes de la minería nacional.

“Pasa como en el fútbol. El 5-0 con Argentina de hace más de 15 años sigue siendo lo más importante que hemos logrado. En minería no hay nada nuevo que mostrar”, es la opinión de un analista.

Y proyectos sí hay, pero están en el limbo, a la espera de autorizaciones legales, procesos de negociación o consultas. Algunos de ellos son: La Colosa (Tolima), Gramalote y La Frontino (Antioquia), El Gigante, Calvetas y Angostura (Santander), Marmato (Caldas), Proyecto Minero Integrado (La Guajira), Minas Paz del Río (Cundinamarca y Boyacá) y las expansiones de operaciones en el Bajo Cauca antioqueño, sur de Bolívar, La Guajira y el Cesar.

Para los conocedores del tema, la situación de la minería en Colombia es similar a la de países como Canadá hace 100 años, a la de Chile hace 50 y a la de Perú hace 20. Aquí siempre se habla de que se tiene un gran potencial, pero es desconocida la realidad, pues no hay una evaluación geológica confiable.

“Las recientes reformas institucionales adoptadas, como la regla y sostenibilidad fiscales, la creación del Viceministerio de Minas, de la Agencia Nacional de Minería y de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, y la focalización de las funciones del Servicio Geológico Nacional, son decisiones acertadas y esperanzadoras. A estas entidades se les han otorgado las facultades necesarias para promover un régimen regulatorio moderno, técnico, abierto a la inversión y que vaya acompañado de la supervisión rigurosa que requiere el sector”, sostiene la presidenta de la Asociación de la Gran Minería, Claudia Jiménez Jaramillo.

Pero no todos piensan lo mismo. El expresidente de Eco Oro, Rafael Nieto Loaiza, es crítico de la situación al advertir que “preocupa enormemente lo que viene ocurriendo con la minería, y el Gobierno no parece darle suficiente importancia al sector.  Concedamos que parte de la inestabilidad se debe a la generación de la nueva estructura institucional, con el Viceministerio de Minas y la creación de la Agencia Nacional de Minería, el Servicio Geológico Colombiano y la Agencia Nacional de Licencias Ambientales. Pero mucho se debe también al cambio sistemático de los ministros. Cuando parece que ya aprendieron sobre el sector y sobre sus funciones, salen del Gobierno. Vamos para tres en apenas dos años”, escribió recientemente en varios diarios regionales.

“Asustados como ya están por el cambio de reglas de juego, agobiados por la violencia que los ha tomado entre ojos, enredados tratando de descifrar los mecanismos para que las consultas previas sean exitosas, con mala prensa y amenazados con una reforma tributaria y con el cambio en el régimen de regalías, los inversionistas internacionales y las grandes compañías mineras y petroleras recibirían como un mazazo la salida de BHP Billiton. Recordemos que ya se fue Vale, la segunda minera del mundo. Al paso que vamos, la única locomotora que en verdad funciona se quedará, si nos va bien, a medio camino. Con consecuencias gravísimas para la economía nacional”, sostuvo Nieto.

El escrito del analista fue publicado antes de que el Consejo de Estado diera concepto favorable a la vigencia del contrato de explotación de níquel en Montelíbano por parte de la Billiton. Claro que ahora viene una demanda al contrato, promovida por varios parlamentarios, encabezados por Jorge Enrique Robledo.

Hay que reconocer que en 26 meses de gobierno se han tenido tres ministros de Minas y Energía, tres de Medio Ambiente, y la Agencia de Minería tampoco ha sido afortunada. Su primera directora escasamente estuvo dos meses, y su reemplazo, una buena técnica, está en un proceso de inducción acelerado para conocer el sector.

 

Y ahora, los precios

 

La participación de la minería en el PIB ronda el 2,5%. Si se suma hidrocarburos, esa porción alcanza alrededor del 8%. En el primer semestre del año, su aporte a los 4,78% que creció el PIB fue del 0,99%. En solo el segundo trimestre, esa participación bajó al 0,75% dentro de un 4,87%.

La ponderación del carbón en el PIB minero es muy alta, pues se estima entre un 65% y un 70%, en tanto que la los llamados minerales metálicos (en particular níquel) es del 20% al 22%.

El precio del carbón ha caído de forma importante en el último año, de US$110 a poco más de US$80 por tonelada. Según la AMGE, esa caída se debe al descenso de la demanda por la desaceleración económica mundial, especialmente en India y China, pero es una tendencia y no una situación de coyuntura.

Pero también puede ser un asunto de oferta: Estados Unidos pasó de ser un país importador a exportador de neto de carbón, gracias a la implementación de nuevas formas de generación energética.

El precio del níquel también se ha mantenido abajo en el 2012, pese a una leve recuperación en los últimos dos meses. A comienzos de año, la cotización por tonelada se acercaba a los US$22.000 y en julio bajó a US$15.000. A mediados de septiembre estaba en alrededor de US$17.500. La recuperación es atribuida a una mejora en la demanda por parte de China e India, pero no se sabe si es una tendencia sostenida o un asunto de coyuntura.

 

Y otros en la ilegalidad

 

El precio del oro sí se mantiene arriba, pero las cifras de explotación legal en el país dejan mucho que desear. Hay quienes estiman que las dos terceras partes de la producción nacional son informales o ilegales, y lo más grave es que el fenómeno parece extenderse, a pesar de los esfuerzos de las autoridades.

Las denuncias sobre la explotación ilegal son graves. Los narcotraficantes han encontrado en el oro una mejor opción que la coca y se estima que en al menos ocho departamentos se está dando un auge ilegal, que incluso ha desplazado la coca. En el negocio no solo están los narcos tradicionales, sino también las bandas criminales y las organizaciones guerrilleras.

La explotación ilegal de oro es tan lucrativa y extendida que se ha vuelto fuente de ingreso de grupos terroristas. El director general de la Policía, general Óscar Naranjo, dijo al dejar el cargo hace unos meses, que hasta la guerrilla del ELN tiene un manual para explotar oro.

“La minería ilegal es el nuevo tráfico de drogas. Con ella, los grupos guerrilleros de izquierda y los paramilitares de derecha financian sus campañas”, ha afirmado el exministro de Medio Ambiente Frank Pearl, ahora negociador de paz con la guerrilla de las Farc.

El drama llega a límites increíbles. Las autoridades de Antioquia, el principal departamento productor de oro en el país, han descubierto que organizaciones al margen de la ley han decidido “expropiar” fincas por la fuerza, apoderándose de los títulos mineros y desplazando a la población.

Mientras tanto, proyectos de empresas extranjeras esperan el visto bueno de las autoridades, en particular en los departamentos de Tolima, Santander y Antioquia. Un panorama incierto.

 

(RECUADRO)

 

Los negocios

La Asociación de la Minería a Gran Escala hizo una evaluación reciente de las inversiones nuevas en minería, y la realidad son para destacar:

•         Con la adquisición del 20% del capital social de Drummond por parte de Itochu Corporation, por vez primera, una compañía japonesa incursiona en la actividad minera en el país.

•         La fusión de Zandor y Medoro Ressources dio origen a GranColombiaGold, lo que la consolida como otra compañía minera a gran escala, productora de oro en Colombia.

•         Por medio del acuerdo de alianza progresivo entre Mineros S.A. y GoldSands Development Company en Perú, quedó demostrado que compañías mineras ciento por ciento colombianas están listas para hacer prospección, explorar y, eventualmente, explotar operaciones mineras en el exterior, lo que inspira el concepto de “multinacionales mineras colombianas”.

•         Se creó CCX como resultado de la escisión de MPX (de propiedad de Erik Batista), en respuesta a la alianza de la compañía brasileña con la alemana E.ON.

•         Colombia Natural Ressources compra el 100% de los activos de las minas, la sociedad portuaria y la participación en el ferrocarril de Fenoco, de la multinacional brasileña Vale.

•         Cerrejón anuncia el inicio de su proyecto de expansión P-40, que le permitirá ampliar su producción en un 25%.

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