MINERÍA Y PLAN DE DESARROLLO ¿EN QUÉ VAMOS?

admin agosto 3, 2012 Comentarios desactivados en MINERÍA Y PLAN DE DESARROLLO ¿EN QUÉ VAMOS?

En enero de 2011, y en representación de los ambientalistas ante el Consejo Nacional de Planeación, envié a Planeación Nacional la siguiente afirmación, en referencia al tema de minería y pasivos ambientales: “Las extracciones mineras dejan en todos los casos un mayor o menor impacto ambiental y social, y siempre significan la extracción de un recurso natural no renovable que una vez extraído y vendido desaparece como patrimonio natural. Esto significa que toda extracción minera conlleva una resta en el patrimonio natural de un país y, por ello, en compensación se generan las llamadas regalías”.

En el mismo documento mencionaba que la minería y la explotación de hidrocarburos son actividades que por definición no son sostenibles, pero que, adelantadas adecuadamente y en la magnitud y el momento oportuno, pueden contribuir al desarrollo y bienestar de la población colombiana.

Algunos países del norte de Europa, como Finlandia, Noruega y Suecia, hicieron de su actividad minera el fundamento de su desarrollo económico y social. En otros países de Oriente Medio, e incluso Venezuela, la minería genera conflicto social y político, e incluso pobreza. Para que el boom minero de Colombia genere efectos económicos y sociales positivos de largo plazo, es urgente empezar a crear indicadores que relacionen minería con bienestar y desarrollo social, y no sólo con balanza de pagos e inversión extranjera.

Como colombianos tenemos el derecho y la obligación de verificar tanto el monto de los excedentes asociados a la extracción y venta de nuestro patrimonio natural no renovable como la manera en que éstos se están utilizando. Necesitamos saber cuáles son los acuerdos de largo plazo con cada una de las empresas; cómo se pagan (o no se pagan) impuestos; y cómo se acuerdan y liquidan las regalías, en relación con lo que cobran otros países que poseen riquezas similares a las nuestras. Es necesario que se divulguen los documentos de las concesiones mineras y los contratos o la renovación de los mismos, en el diario oficial o en las páginas web de las instituciones. Un ejemplo de la falta de transparencia es lo que podemos deducir del debate que se adelanta entre el presidente de Cerro Matoso y La Silla Vacía. Este debate deja en claro que es poco transparente la información que suministran las autoridades competentes respecto de los contratos y las negociaciones que el Gobierno Nacional adelanta con la empresa minera, a nombre de los colombianos (información adicional en Facebook y Twitter de La Silla Vacía).

Aquí la otra cara: ¿qué se hace con las regalías? Más educación, más salud, mejor conservación y manejo de los recursos naturales renovables, y más y mejores vías son algunos de los indicadores que nos servirían para verificar los beneficios de la minería para la sociedad colombiana. Quisiéramos saber en qué vamos y si las regalías están o no impactando positivamente estos indicadores. Debemos acordar cómo se va a medir la efectividad del uso de las regalías. Las autoridades mineras tienen que tomar todas sus decisiones de manera transparente, de cara al país. Los recursos mineros son patrimonio nacional.

Fuente: Juan Pablo Ruiz Soto/ El Espectador

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