ORO Y AUSTERIDAD EN LA CRISIS

admin octubre 19, 2012 Comentarios desactivados en ORO Y AUSTERIDAD EN LA CRISIS

 

El “tacaño” Tío McPato podría hacer aportes para salir de la crisis económica que vive la economía mundial. No especula, trabaja duro, tiene una mente brillante y ahora lo ayuda la FED.

 

Un artículo recientemente publicado en el WSJ, uno de los periódicos más influyentes del mundo financiero, tiene mucho de jocoso, pero también mucho de realidad: si el Tío Rico McPato fuera humano, a sus poco más de 80 años sería el cuarto hombre más rico del mundo dentro del ranking que anualmente hace la revista Forbes.

Con sus US$33.500 millones de fortuna, solo sería superado por el mexicano Carlos Slim y los norteamericanos Bill Gates y Warren Buffet. Hay quienes aseguran que las bóvedas en Patolandia acumulan más de US$500.000 millones, lo cual lo haría el más acaudalado del globo.

Gran logro de por sí ser el más poderoso del mundo si de dinero se trata, pero el asunto trasciende ese logro: mientras la economía mundial está en recesión y, en el último año, muchos ricos han perdido parte de su fortuna en sus negocios, la de McPato ha crecido sustancialmente, y el último año ha sido especialmente bueno.

En inglés, Scrooge McDuck. Conocido como Rico McPato o Tío Rico en América Latina y Gilito McPato o Tío Gilito en España, es un personaje de ficción creado por Carl Barks para Walt Disney. Su primera aparición fue en la historia Chistmas on bear mountain, a finales de 1947.

 

No a la especulación

 

¿Y cuál es el secreto o el mérito para que le esté pasando eso? Hay varias razones. Una, quizá entre las más importantes, es la estrategia que tiene el Tío McPato: invertir en oro, la considerada por muchos como la única mercancía que no pierde valor. Y como el precio del oro, su mayor inversión, ha aumentado tanto y sube mientras las monedas caen, se ha vuelto cada día más rico, en tanto que los demás ceden en su poder. Y McPato no es un especulador ni está metido en burbujas inmobiliarias.

Una onza de oro valía US$250 en el año 2002 la semana pasada alcanzó los US$ 1.770 la onza, lo que permitió acumular la recha más larga de ganancias en doce meses. El aumento reciente en el precio estuvo explicado por el reciente anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos, FED, de mantener las tasas de interés cercanas a cero hasta mediados del 2015, lo que hizo que el metal se convirtiera de inmediato en la mejor opción de inversión de refugio seguro, dada la inestabilidad de las divisas dólar y euro. Pareciera que el pato más rico del mundo no hubiera previsto así.

Marion Mueller, de la Asociación Española de Metales Preciosos, lo dijo hace dos años: “Inversores espantados de la construcción y de los vaivenes de la bolsa ven en el oro el valor idóneo para proteger sus pertenencias. En las últimas décadas predominaba el mercado destinado a la joyería, pero, desde el año pasado, es el de la inversión en oro el que manda. El lingote de oro es hoy la divisa más tangible, la única que no puede ser creada ni alterada por los gobiernos. Es la única materia prima que no se consume”.

Los bancos centrales del mundo están dejando de vender el oro, y países emergentes como China o India no paran de comprar. Es una garantía para sobrevivir a la crisis, lo que no garantiza el papel que se emite, ni el dólar ni el euro.

Si los españoles hubieran puesto cuidado a las recomendaciones de Mueller, que es lo que piensa McPato, a lo mejor no estarían en la situación tan calamitosa de ahora. O al menos, se hubieran ahorrado el 40% que ha caído la finca raíz en los dos últimos años.

 

Autodidacta…, no tecnócrata

 

A lo mejor McPato no sabe qué es una “burbuja”, término que usan los economistas para explicar la crisis de hoy. El pato nunca ha recibido una educación formal (abandonó la escuela) como para afirmar que es un gran financista al estilo de los doctores que se mueven en las bolsas de valores de Nueva York y Londres. Puede que sea una falla no tener educación, lo cual sin duda es así, pero en el caso de McPato le ha resultado favorable: es una mente brillante para cazar tesoros.

Esto no quiere decir que las decisiones sean irracionales: la caza de tesoros lo ha llevado a ser un buen arqueólogo y un gran lector de leyendas doradas. Esto ha sido determinante en su mayor riqueza. Muchos envidian la biblioteca de McPato, además de sus viajes de negocios y capacidad para aprender varios idiomas. O sea que la educación, así no la haya recibido, ha sido determinante en su vida, al igual que su obsesión por buscar permanentes desafíos, que cuando no los tiene entra en una profunda depresión.

McPato es un convencido sobre la frase “Conocimiento es poder”. Y es un celoso en la consecución de información veraz, clave en los negocios y en la economía de hoy. Si se hubiera sabido los datos reales de Grecia en materia económica, país que mantuvo una información falseada durante una década, a lo mejor Europa no hubiera caído tan abajo.

 

Trabajo y austeridad

 

Como la mayoría de los hombres de negocios, McPato usa tácticas no necesariamente sacadas de los manuales de la ética pura. Manipula y “engaña” para el único ánimo que parece moverlo, el lucro, como no pocos empresarios que se respeten.

Su vestimenta es particular. Una chaqueta roja o azul y galera negra, pequeños lentes sobre su pico y un bastón, aunque camina como cualquier pato. Es calificado como un perspicaz hombre de negocios “muy tacaño”, pero que trabaja duro para lograr lo que se propone. Tirar las monedas hacia arriba y nadar entre ellas es una de sus aficiones baratas. Se dice que la tacañez de McPato viene desde que nació en Escocia y fue de niño lustrabotas. Cuando le pagaron con una moneda de diez céntimos, emigró a Estados Unidos para amasar una enorme fortuna. Y lo alcanzó.

El sueco Ingvar Kamprad, fundador de Ikea, se aloja en los hoteles más baratos y no cambia su carro hace dos décadasm, y Hatty Green, con US$200 millones en 1916, prefirió la silla de ruedas a una operación de US$150. ¿Por qué ser tan duro con el pato? La austeridad es un atributo que se pregona en cualquier empresa si quiere salir adelante. Y también los gobiernos buscan equilibrar sus cuentas, y todos pregonan como fórmula la austeridad en el gasto.

Rico McPato es un capitalista típico. Con una dosis de cinismo aceptable, que compensa con aportes y muestras de humanidad cada vez más frecuentes, en particular ahora que los años le pasan. Como en el capitalismo, para él, la moral es un asunto relativo cuando de lograr objetivos se trata.

 

(Artículo escrito por el director de Mundo Minero, Silverio Gómez Carmona, para el portal web de la revista de la Compañía de Seguros Positiva/ARP).

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