Prometedor futuro dorado

Redacción Mundo Minero marzo 8, 2017 Comentarios desactivados en Prometedor futuro dorado

Hay señales positivas de la reactivación de la producción legal de oro en el país, pero la ilegalidad mantiene el predominio.

La producción nacional de oro registró en 2015 el segundo mayor volumen histórico en Colombia y tras la decisión favorable de la ANLA sobre la licencia ambiental de cuatro nuevos proyectos y la aparición de nuevos actores internacionales, se vislumbra un potencial apogeo para este subsector.

La industria aurífera del país vivió en 2015 uno de los periodos más fructíferos de la historia de Colombia que hace recordar la tradición productora del pasado, reseñada por historiadores como Abel Cruz Santos y Álvaro Tirado: “De todas las colonias americanas (la Nueva Granada) era la que más oro suministraba, el 17,91 por ciento de la producción mundial durante el siglo XVI, el 39,01 por ciento durante el siglo XVII y 24,69 por ciento durante el siglo XVIII”. Hoy, Colombia no está en un ranking destacado en el mundo.

En el mundo se producen unas 3.000 toneladas de oro. China con 490 toneladas es el primer productor, seguido por Australia con 300, Rusia 242 y Canadá 200. Perú produce 150 toneladas, México 120 y Brasil 80. Colombia, con unas 60 toneladas aporta el 2 por ciento del total mundial.

En 2016 se mantuvo esa tendencia alcista: la producción nacional de este metal precioso se ubicó en 61,8 toneladas, volumen equivalente a 1,98 millones de onzas troy, de acuerdo con el Sistema de Información Minero Colombiano (UPME). Este resultado no solo fue superior 4,5 por ciento respecto de 2015, sino que se convirtió en el segundo más alto, según la serie de esta entidad oficial que maneja cifras desde 1931. Solo ha sido superada por la registrada en 2012 cuando se produjeron 66,2 toneladas (2,12 millones de onzas).

Este desempeño se presentó en medio de una paradoja de varios componentes. Creció la actividad extractiva en un ambiente en el que la depreciación de los precios de este mineral ha sido constante desde 2012 en los mercados internacionales. Y otros factores internos: la no aparición de minas nuevas legales, situación que ha sido inmodificable desde varias décadas atrás y la creciente ilegalidad y la minería tradicional, cuya estimación es dramática: responden por más del 80 por ciento del total producido, dato que confirma la Asociación Colombiana de Minería (ACM), principal gremio privado. 

En medio de este panorama, a finales del año anterior la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) comenzó a dar luz verde a proyectos que estaban a la espera de este aval, con lo que parece despejarse el camino para que el escenario de la industria aurífera nacional sea prometedor. Al menos cuatro proyectos se agregarán al parque productivo de oro, que, según el Gobierno Nacional, inyectarán recursos por unos USD 1.700 millones, esto sin contar el impacto que se obtendrá de la actividad económica con la generación de puestos de trabajo directos e indirectos. El primer proyecto, que ya arrancó su construcción y montaje, está en Buriticá (Antioquia) y es de la empresa canadiense Continental Gold.

Como era de esperarse, los cuatro proyectos desgabetados por la ANLA se desarrollarán en el departamento de Antioquia que, según datos oficiales, es responsable de cerca del 40 por ciento de la producción nacional y que, junto con el Chocó, se disputa la hegemonía histórica en la extracción de oro, aunque en este último departamento campea la ilegalidad. Además de Buriticá, están San Ramón de la compañía Red Eagle Minning, Gramalote de Anglogold Ashanti y  Cisneros de Antioquia Gold.

De acuerdo con información reseñada en el periódico El Colombiano de Medellín  San Ramón entrará en operación este año. Los otros nuevos proyectos se encuentran en distinto nivel de avance, pero con entusiasmo inusitado por producir como, por ejemplo, lo mencionó en un comunicado de prensa la canadiense Antioquia Gold que operará Cisneros. “La recepción del permiso ambiental final de Antioquia ha desencadenado una oleada de actividades en Cisneros, todos dirigidos hacia traer una mina en producción en el menor tiempo posible” y enseguida hizo un inventario de las obras de infraestructura que han adelantado en varios frentes de trabajo.

Según la previsión de los gremios, la sumatoria de la producción de estos proyectos es de 650.000 onzas, equivalente a 20 toneladas. Cálculo con base en los antecedentes que muestra que esta cifra se encuentra en rangos parecidos a los de la producción nacional de 1938 (656.028 onzas troy), 1941 (656.028 onzas troy), 1994 (669.487,62 onzas troy) y 2002 (669.487,81 onzas troy). Este desempeño, según previsiones de la ANDI y la ACM, pondría la actividad extractiva del país en su tope máximo histórico.

Y hay más noticias. Al principio de septiembre del año anterior, dos jugadores internacionales anunciaron su intención de invertir en el sector minero colombiano y en especial en oro. El primero es la británica Bezant Resoruces que explotará yacimientos en Chocó y la segunda es Rugby Mining que en junio del año pasado adquirió la totalidad de las acciones de Volador SAS, socia local de la compañía canadiense. En la actualidad adelanta trabajos en los departamentos de Boyacá, Risaralda, Antioquia y Santander.

Por otro lado, el pasado 3 de febrero visitó al país una delegación de la multinacional australiana Newcrest Mining Limited, considerada el sexto jugador global según informó la GFMS Gold Survey 2016- Thomson Reuters.

Según señala la Agencia Nacional Minera (ACM), Taryn Chua, Desarrolladora de Negocios, Fraser MacCorquodale, jefe de Exploración, Barton Suchomel, vicepresidente regional de Exploración para América, Omar Contreras, Gerente Regional de Exploración para América, y Louis Lepry, Gerente de Nuevos Proyectos, se reunieron con la presidenta de la Agencia, Silvana Habib Daza. Entre los temas del diálogo figuraron, entre otros, la actualidad extractiva del país, su potencial y la actividad aurífera nacional.

Mientras tanto, el principal yacimiento, La Colosa, en Cajamarca (Tolima), de la transnacional AngloGold Ashanti, que por su potencial cambiaría radicalmente el mapa del oro en Colombia, sigue un lento proceso, por efecto del ambiente hostil de algunos sectores ambientalistas de esa región, encabezados por el alcalde de la capital tolimense y un sinnúmero de decisiones jurídicas contradictorias. Se estima que antes de tres años no se tenga la ruta definitiva de La Colosa.

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