‘Se ha abandonado a la pequeña minería’

Redacción Mundo Minero diciembre 24, 2015 Comentarios desactivados en ‘Se ha abandonado a la pequeña minería’

Mayor devaluación, aumento de la inflación y alzas en tasas de interés se van a sentir en la economía en 2016. Colombia necesita una revolución agrícola. Entrevista con presidente de Barnes de Colombia.

Barnes de Colombia es la principal empresa fabricante de bombas para agua y sistemas de presión para las industrias con un mercado principalmente en los sectores agropecuario, construcción e infraestructura e industrias extractivas.

La empresa, de origen norteamericano, entró a Colombia a comienzos de los años 60, pero en los 90 fue objeto de una gran reestructuración financiera y operativa, que le permitió iniciar una nueva etapa y ser líder en el país y con creciente presencia en el mercado internacional.

En la actualidad pertenece al grupo empresarial mexicano Corporación EG., que cuenta con reconocidas empresas fabricantes de bombas como WDM Pumps INC. y Ruhrpumpen INC. en Estados Unidos; Ruhrpumpen S.A. de C.V., Deming, Worthington de México, y Nassa Johnston en México; y Ruhrpumpen GMBH en Alemania.

La factoría colombiana exporta hoy a Centro y Suramérica y tiene plantas instaladas en Argentina, México, Panamá, Guatemala y próximamente en Brasil. Su presidente y cabeza es Rigoberto Páez Florián, quien desde la reestructuración ha empujado la modernización, innovación e integración de la compañía al mundo externo y su consolidación local.

¿La economía nacional está sufriendo un ajuste por la devaluación?

En el segundo semestre de este año se tuvo una recuperación significativa, luego de un primer semestre de ajuste por efecto de la devaluación acelerada de la moneda, pues esa depreciación del peso no estaba en los planes de nadie. Ahora, esa tasa de cambio nos favorece y esperamos que se mantenga en niveles cercanos a los actuales. Un dólar que regrese a 1.800 pesos no se puede resistir, sería muy grave y no le sirve a nadie. Nuestra compañía ha ganado mercado y competitividad, pues el pequeño importador no tiene la organización, la capacidad, ni la palanca. Ya muchos pequeños proveedores han decidido por fuerza comprarle a los proveedores nacionales.

¿Hay que aprender a vivir con dólar caro?

Ya asumimos gran parte de la devaluación del dólar y las ventas se mejoraron en un porcentaje significativo. Si el dólar se mantiene arriba el 2016 debe ser un buen año. Este año vamos a crecer entre 10 y 12 por ciento, pero el segundo semestre fue del 20 a 25 por ciento con el ajuste de precio y ganar mercado. La industria tiene que aprender a manejar los movimientos de la tasa de cambio.

Por ejemplo, Barnes hizo ya negociaciones para el año entrante con proveedores, lo cual nos da una gran estabilidad. Siemens está cerrando su planta de motores en Colombia y entonces hay que recurrir a las importaciones en un porcentaje significativo. El respaldo financiero ha permitido comprarle en buenas condiciones a los brasileños y a los americanos.

¿Y las tasas de interés es una talanquera en el apalancamiento financiero?

Claro que la tasa de interés es fundamental, pero no solo eso sino que la tasa de cambio también es básica y el empresario debe saber jugar con mucho tino. Nosotros estamos en proceso de sustituir endeudamiento en dólares por deuda en pesos. No se puede desaprovechar el endeudamiento de los bancos para crecer. El Banco de la República está subiendo la tasa básica de interés y eso tiene un límite que hace rentable el endeudamiento interno frente al externo por efecto de la tasa de cambio. La tasa de interés subió ya del 8 al 11 por ciento y el año entrante va a ver un crecimiento adicional, pero los bancos tienen que competir por sus clientes. Nosotros creemos que la influencia del dólar es muy grande todavía y el año entrante se va a notar porque se agotan los inventarios con dólar barato y el componente importado es muy alto porque la industria es importadora.

Y la inflación también golpea a la industria y al sector productivo. ¿Cuál es su previsión?

Cierto. La inflación es un factor que impacta a los negocios desde muchos ángulos. Un aumento de precios resiente la demanda y debe trasladarse ese incremento a los consumidores que también se resienten. En algunos casos hay capacidad de absorción o de amortiguar el impacto en el tiempo. En otros casos no. Por ejemplo, el aumento de salarios le pega a la estructura de costos y de nuevo hay que ajustar precios si las condiciones del mercado lo permiten. Algunas empresas no tienen opción sino “aceptar” ese aumento y en otros casos la capacidad de resistencia no se da. Con mayores tasas de interés y mayor inflación, el tema es grave. Puede inducir a una disminución de la actividad productiva, incluyendo menos ocupación de trabajadores.

¿Y la previsión de inflación?

La inflación de 2016 no va a ser inferior a la de este año y con eso nos debemos sentir bien servidos. Pero por la devaluación que se sentirá en 2016 y que encarece las importaciones y las mayores tasas de interés, la inflación va a ser un gran problema.

¿Y los sectores productivos?

La economía colombiana está dolarizada y no porque la divisa sea un medio de pago, sino por su impacto sobre la estructura interna, esto es, depende de los movimientos de la divisa. Barnes se mueve en tres sectores: industria extractiva, agro y construcción. Las condiciones del primero (minería y petróleo) es muy difícil, pero por razones distintas. En el caso del petróleo, el asunto es de los precios internacionales y a más largo plazo de reservas. En el caso de la minería hay un problema de precios que afecta a los grandes, pero la minería pequeña y artesanal que fue muy importante en el país ha sufrido mucho por la sobrerregulación que la quiere tratar como si fuera grande y porque los mineros ilegales y el crimen se ha adueñado de esa minería artesanal. No hay que ser sabios para comprobar que el Estado ha abandonado a la pequeña minería. En el caso del agro y la construcción, para nosotros son los sectores más dinámicos. En el agro se requiere una revolución y la construcción en sus distintos frentes está empujando el crecimiento y esperamos que siga así, en particular en vivienda media y popular y en infraestructura.

¿Qué quiere decir con una revolución agrícola?

Uno de los sectores más importantes para el país es el agro y no se le puede abandonar. Es fundamental en términos de ocupación territorial, de empleo, aporte de insumos y suministro de alimentos. Pero el país pierde cada día competitividad por la poca tecnología, investigación e infraestructura que no es solo vías, sino instrumentos de comercialización y almacenamiento y por la dependencia extrema del clima. Firmamos TLC pero difícilmente competimos con las contrapartes. El TLC con EE. UU. puede acabar con el agro. Aquí solo competimos en contados productos como azúcar, palma y los tradicionales café, banano y flores. El resto son muy pequeños. Por eso, Colombia necesita una revolución agrícola con cambios de estructura, en lugar de seguir echándole la culpa a la minería y al petróleo.

¿Y los países de la región?

La región está en problemas, aunque en unos países son más intensos que en otros. La recesión en Brasil es muy fuerte, más de lo esperado. En el corto plazo, Argentina deberá hacer un ajuste económico muy doloroso que va a afectar a la economía, pero luego vendrá la recuperación, pues es una economía estructuralmente fuerte. Venezuela vive una situación económica y política crítica y Ecuador está entrando en serios problemas. Esas situaciones tienen un efecto arrastre sobre el resto de economías. El crecimiento agregado este año es muy cercano a cero y el año entrante no va a ser distinto.

El Banco de la República está subiendo la tasa básica de interés y eso tiene un límite que hace rentable el endeudamiento interno frente al externo por efecto de la tasa de cambio.

Colombia necesita una revolución agrícola con cambios de estructura, en lugar de seguir echándole la culpa a la minería y al petróleo.

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