Toda una novela en la ANM

Redacción Mundo Minero octubre 29, 2015 Comentarios desactivados en Toda una novela en la ANM

Mientras las cifras de la minería en Colombia no van por buen camino, las peleas entre funcionarios de primera línea en el sector destapan una gran inestabilidad en el manejo y vacíos normativos que afectan el clima inversionista.

Hace poco más de dos décadas, Rudolf Hommes, Ministro de Hacienda del gobierno de César Gaviria decidió fusionar la oficinas de impuestos (DIN) y la de Aduanas (DAN), en lo que hoy es la Dian. Para adelantar el proceso, designó a su viceministro Héctor Cadena Clavijo, muy cercano al primer mandatario. A los directores de impuestos y aduanas no les gustó la iniciativa y debieron irse de los cargos. Cuando se le preguntó a Hommes sobre lo ocurrido, dijo con su característico humor: “Donde manda capitán, no manda marinero”.

Esa no ha sido la primera ni la única vez que ha pasado una situación de este tipo ni en el sector público ni en el privado, aclarando que es más notorio en el primero por razones obvias, pues se manejan los asuntos de Estado. Uno para refrescar la memoria: del Dane han salido varios directores por no “acatar las órdenes de arriba”. Los casos de César Caballero en el gobierno de Uribe y de Jorge Bustamante en el de Santos son solo muestras.

También es evidente que no todas las situaciones son iguales y en cada caso las características son propias. Ahora el turno le corresponde al Ministerio de Minas y Energía, en un episodio que involucra a funcionarios de primera línea como el Ministro Tomás González y a la directora de la Agencia Nacional de Minería, Natalia Gutiérrez. En la mitad, de nuevo, un Vice: la de minas, María Isabel Ulloa.

“La novela de la ANM”, como se le llama entre los mineros va más allá de lo que algunos quieren reducir a un enfrentamiento personal entre los tres funcionarios por ambiciones o difíciles estilos personales. La verdad es que el organismo (ANM) concebido como el más importante órgano de la minería en el país, creado hace cinco años como el instrumento técnico para poner orden en el sector, vigilarlo y promoverlo, sencillamente no arranca, como sí ha ocurrido con otros similares como la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).

En tres años y diez meses de funcionamiento, la Agencia Nacional de Minería (ANM), ha tenido seis presidentes, cuatro en propiedad y dos encargados. El sexto deberá ser nombrado por el gobierno en los próximos días. Inauguró la entidad Óscar Paredes Zapata, ingeniero industrial, quien llegó a la nueva entidad procedente del Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas), donde ejerció como director. No estuvo largo tiempo en el montaje de la entidad, que se hizo a través del Decreto 4134 de 2011, luego de las facultades que se le dio al ejecutivo por la Ley 1444 de ese mismo año para reformar al sector público. El Decreto fue firmado por el Ministro de Minas del momento, el hoy Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría. Paredes Zapata, un experto ingeniero javeriano fue director de Ingeominas y del ahora Servicio Geológico Colombiano, cargo al que regresó y es el titular.

Luego de poco tiempo en el cargo, Paredes Zapata fue sustituido por la economista Beatriz Uribe Botero, quien había sido Viceministra y Ministra de Vivienda y Desarrollo Territorial además de Directora de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol). Su salida de la cartera de Vivienda sorprendió al gremio constructor dados sus conocimientos del área, pero también causó expectativa su llegada a la ANM por cuanto no se sabía de su experiencia en el área minera. Mucho se especuló que el relevo del manejo de vivienda se debió a un pedido del hoy vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras, quien quería llegar a ese cargo y manejar uno de los programas bandera del Gobierno, como de hecho ocurrió. Y aunque en la vicepresidencia sigue siendo la voz cantante del programa, tiene un Ministro de su línea política. Las relaciones entre la señora Uribe y Vargas nunca fueron buenas.

Uribe Botero escasamente estuvo en la Agencia tres meses y renunció. Nunca se sintió a gusto en el cargo, pero su decisión se precipitó por la presión a la que fue sometida para firmar la prórroga de dos importantes contratos con empresas mineras, situación que evaluó y por la cual decidió dejar el cargo para evitar problemas legales, en agosto de 2011. Fue designada en un cargo diplomático en el exterior.

Reemplazada por la ingeniera industrial María Constanza García Botero, exviceministra de Infraestructura del Ministerio de Transporte, se inició el verdadero proceso de montaje de la Agencia y ella estuvo al frente de la entidad hasta comienzos de julio de 2014, dos años. Gracias a su gestión comenzó el proceso de ‘limpieza’ de la titulación minera y se abrió de nuevo la ventanilla para el otorgamiento de títulos. García firmó la prórroga de los contratos de las dos mineras y ahora está en problemas con los organismos de control por propiciar un supuesto detrimento patrimonial del país. Tiene que pagar la defensa de su propio peculio, pese a que las decisiones involucraban asuntos de Estado y negocios de grandes empresas. La coincidencia es que su trabajo que transparente y técnico, pero no necesariamente lo creen así los poderosos entes de control y fiscalización.

En varias oportunidades, la directora de la ANM se mostró desconcertada de la poca solidaridad que tuvo en el tema por parte del Ministerio y del mismo Gobierno. Fue una de las razones que la llevaron a dimitir y vincularse a una importante empresa transnacional de la infraestructura. Hoy vive con los problemas legales que le dejó el paso por el Gobierno.

Fue reemplazada en forma provisional por el abogado Juan José Parada Holguín, quien era el jefe de la Oficina Jurídica del Ministerio de Minas y Energía, y que estuvo en esa posición por dos meses.

…Y llegó Natalia

El Ministro de Minas y Energía, Federico Rengifo, nombró como viceministra de Minas a Natalia Gutiérrez, una administradora de empresa de la EAFIT de Medellín. Con la llegada de Amylkar Acosta al Ministerio, Natalia se fue de viceministra del Interior con el titular Aurelio Iragorri y fue reemplazada por César Díaz, presidente de un gremio de minería. Con Tomás González en la cartera de Minas e Hidrocarburos, llega como vice María Isabel Ulloa, quien manejaba el tema de regalías en el Ministerio de Hacienda y había sido secretaria privada del Ministerio del Interior. Semanas antes, Natalia Gutiérrez había sido nombrada en la presidencia de la Agencia Nacional Minera, ANM.

Natalia y María Isabel mantenían una relación cercana, pero ahora Ulloa era viceministra y Natalia, presidenta de una entidad vinculada al ministerio, aunque con autonomía administrativa, pero cuya política se define en el ministerio. Decían que Natalia sabía más de minería que María Isabel.

La primera como administradora entendió bien su papel al frente de la ANM, pero desde el primer momento dejó claro que toda decisión de la entidad debía tener una base jurídica, para lo cual montó un equipo de asesores legales, lo cual parece no haber caído bien en el Ministerio, más cuando Ulloa es profesional en leyes. Natalia no quería pasar luego por la ‘pesadilla’ que enfrenta su antecesora María Constanza García.

Las empresas y gremios del sector recibieron bien a Natalia, la consideraban conocedora del sector, con buenas ideas y ‘mano firme’, pero rápidamente comprobaron que ella tenía sus propias ideas sobre el sector y comenzaron a alejarse, quejándose ante el Ministro González y la vice Ulloa de demoras en los procesos, lo cual era cierto, pero tenía su explicación en el ‘temor’ jurídico de Gutiérrez.

Una sentencia de la Corte Constitucional de marzo de 2014 generó un primer gran distanciamiento entre Gutiérrez y el Ministro y la Vice, pues la presidenta de la ANM se acogió integralmente a la sentencia cuestionando un decreto que el gobierno había expedido en la Navidad de 2014 reglamentando el plan de desarrollo, pero haciéndole un ‘quite’ al fallo, norma que fue derogada por el Consejo de Estado.

En su comunicado sobre el fallo, la Corte no deja duda al declarar ‘exequible’ el artículo 37 de la Ley 685 de 2001 o Código de Minas, “en el entendido de que en el desarrollo del proceso por medio del cual se autorice la realización de actividades de exploración y explotación minera, las autoridades competentes del nivel nacional deberán acordar con las autoridades territoriales concernidas, las medidas necesarias para la protección del ambiente sano, y en especial, de sus cuentas hídricas, el desarrollo económico, social, cultural de sus comunidades y la salubridad de la población, mediante la aplicación de los principios de coordinación, concurrencia y subsidiaridad previstas en el artículo 288 de la Constitución Política”.

Natalia pidió asesoría de la Oficina Jurídica de la Presidencia de la República, la cual le dio la razón, lo que no les gustó a Tomás González y a Ulloa, quienes la acusaron de pasar por encima de la política sectorial y de propiciar una parálisis en los trámites sectoriales. Las relaciones se deterioran aún más, luego de que el Ministro González fue requerido por la cadena radial La W y cuestionado por presunta presión a la ANM para que aprobara títulos mineros haciendo uso del decreto de Navidad. Obviamente el funcionario culpó a Gutiérrez de filtrar la información.

La funcionaria creía que para seguir otorgando títulos se debía expedir un decreto reglamentando del proceso de consulta a los municipios. En el fondo no quería que la enredaran legalmente. Esa posición no la compartía ni la vice ni el Ministro.

Los datos no favorecían a la presidenta de la ANM, pues las aprobaciones frente a su antecesora fueron mucho menores: 110 titulaciones contra 1.400 del año anterior y el nivel de rechazo también aumentó. Incluso por ese motivo, la Contraloría y la Procuraduría recriminaron al Ministerio y a la Agencia. Perdió el apoyo gremial que un día la consideraba una funcionaria ‘ideal’.

“Las empresas mineras quieren que se les apruebe todo sin consideración alguna. Es su filosofía. Mientras eso sea así apoyan la gestión de los funcionarios. Pasa en la ANM, en Anla y en las CAR. Y luego, los problemas legales son resorte de quien toma la decisión”, es el comentario en el Ministerio del Medio Ambiente, en el que varios exfuncionarios enfrenten procesos legales por acciones adelantadas durante su gestión.

La presidenta de la ANM también sobreestimó su respaldo político dentro del Gobierno, en particular desde el Ministerio del Interior y en el Palacio de Nariño. No de otra manera se explica sus fuertes diferencias con el jefe de Planeación Nacional, Simón Gaviria, sobre Fonade, entidad adscrita al DNP, por el manejo que había dado a un contrato de auditoría para la fiscalización de la minería, trámite que la funcionaria cuestionaba y tiene a Fonade en serios problemas.

El objeto del contrato tiene como tarea la supervisión uno por uno de los cerca de 10.000 títulos otorgados para comprobar su legalidad y cumplimiento de normas. Las firmas Bureau Veritas y HGC —firmantes con Fonade— pidieron una prórroga alegando no haber terminado el trabajo por razones ajenas a ellos, en tanto que en la ANM se alega incumplimiento. Gutiérrez, quien no firmó el contrato, virtualmente lo dio por concluido y de hecho asumió el control de la fiscalización. Fonade quedó en el limbo y en el Gobierno (DNP) se consideraba que la supervisión del catastro minero —otro contrato firmado en 2013— se frenó por culpa de la actitud de la funcionaria. Una reunión de Simón Gaviria y Gutiérrez no terminó en acuerdo alguno y el jefe de Planeación le pidió calma a su interlocutora.

El llamado ‘radio-pasillo’, nombre que se da al chisme y especulación en las empresas y entidades para ventilar los asuntos, también tocó un punto alto, comenzando por el virtual ‘rompimiento’ de las relaciones entre Gutiérrez y la Vice Ulloa, atribuyéndole a la primera que subestimaba la capacidad técnica de la segunda e incluso de cuestionar la del Ministro González. Verdadero o no, esto hizo insostenible el ambiente entre las dos entidades que operan a pocas cuadras de distancia y sabiendo que la Vice —por delegación del Ministro— es la cabeza en la junta de la Agencia. Entonces comenzó a cocinarse su retiro.

En la ANM sigue la teoría de que el Ministerio es un convidado de piedra en las decisiones técnicas y jurídicas a cargo de la ANM y no se presta el apoyo, en tanto que sí hay una presión permanente para que se adopten medidas. Esa realidad parece lógica, pues los ministros tienen una responsabilidad política y no técnica, pero los viceministros deben llenar ese hueco, al menos parcialmente.

No es un secreto que los vacíos legales en áreas clave de la minería son evidentes, pese al esfuerzo del Gobierno por enfrentarlos, aunque con reparos de los juristas. Por ejemplo, la adopción del Código de Minas a través del plan de desarrollo cuando la Corte lo declaró inexequible, al igual que las consultas con las comunidades. El celo jurídico en la ANM es considerado una exageración en el Ministerio.

¿Y los resultados?

Mientras las cabezas de la política sectorial se pelean y envían un mensaje desagradable, los datos de la minería no son nada favorables, comenzando por la cobertura de la minería ilegal en el país que alcanza a más de 300 municipios, 180 de ellos con presencia de guerrilla y grupos criminales. En el primer semestre de 2015, el PIB minero cayó 1,5 por ciento; en el segundo trimestre, el sector presentó cifras negativas en inversión extranjera con montos muy bajos y las exportaciones mineras no escapan de la caída general que se presenta en el agregado total. Las sectoriales caen 26 por ciento.

La presidenta de la ANM ha dejado el cargo y de nuevo hay un encargado, Javier García Granados, administrador de empresas que se venía desempeñando como vicepresidente de Seguimiento, Control y Seguridad minera de la misma entidad y se asegura que en los próximos días —después de elecciones regionales— se conocerá el nombre en propiedad de la más importante entidad de la minería en Colombia, la cual no ha podido arrancar en forma, como debería ser, así se diga que en la cartera de Minas tampoco ha habido gran continuidad: cinco ministros en poco más de cinco años: Carlos Rodado, Federico Rengifo, Mauricio Cárdenas, Amylkar Acosta y Tomás González.

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