Un mal ejemplo

Redacción Mundo Minero marzo 11, 2013 Comentarios desactivados en Un mal ejemplo

SILVERIO GÓMEZ CARMONA

Director | Editor

Desafortunadamente, la minería pasa por su peor momento en términos de imagen, y el asunto va más allá de la controversia legítima acerca de su impacto en el medioambiente, que se da aquí y en todo el mundo.

El manejo que le dio la empresa Drummond al conocido caso de derrame de carbón en el mar le dio un puñetazo a toda la actividad, no por el accidente mismo, que puede ser explicado de muchas maneras, sino porque dejó la sensación de que la empresa mintió y, para completar, se declaró luego víctima.

Con esto, la Drummond llenó la copa, pues la realidad es que desde su llegada (en 1988) siempre ha dejado un manto de duda y suspicacia sobre sus actuaciones, a semejanza de ese capitalismo feudal en el que el objetivo no era otro sino el ánimo brutal de lucro, sin consideración ética alguna.

La historia de la compañía en Estados Unidos tampoco es un modelo empresarial, pues ni siquiera es reconocida como una gran compañía y no está inscrita en la bolsa. Irónicamente, la mayor parte de su dinero lo ha hecho en Colombia, país al que su dueño y sus ejecutivos desprecian. Uno de sus directivos dice con burla que lleva cinco años y no conoce nada de Colombia…, ya que de la mina sale para Estados Unidos en sus días de descanso.

La empresa de Gary Drummond, una sociedad familiar con sede en Alabama, el estado más pobre de Estados Unidos, se ha llevado de Colombia unos 200 millones de toneladas de carbón de primera calidad. Tiene ventajas tributarias, como no pagar predial e ICA y, sin embargo, ha sido castigada por burlar las regalías, parece haber estado involucrada con paras y muerte de sindicalistas, a la par que deja dudas sobre el cumplimiento de las normas laborales y de seguridad industrial.

Su descuido con el medioambiente es muy diciente, pues, como afirma el exdirector del Banco de la República Salomón Kalmanovitz, “cada traspaso y viaje liberan mineral pulverizado a la atmósfera, que es nocivo para la salud humana, de animales y de plantas”. No es claro cómo logró que le aplazaran por varios años la terminación de su arcaico sistema de cargue de carbón.

Se entiende la decencia del presidente Santos cuando afirmó que la sanción impuesta sienta un precedente para las empresas extranjeras que violan las normas. Le faltó decir al primer mandatario que en Colombia no son bienvenidas compañías que hacen mal las cosas y que si quieren pueden irse cuando deseen…; esos aliados no los quiere el país.

Hay empresas mineras que hacen las cosas bien y pueden levantar la frente con orgullo, como es el caso de Cerrejón, Mineros y Cerro Matoso, y con seguridad muchas otras, así enfrenten problemas de otro tipo; pero este comportamiento de la Drummond le hizo mucho daño a la imagen del sector minero, que de por sí no la tiene fácil por las razones conocidas. Pasarán varios años para recuperar el terreno perdido con su actitud.

Bad example

 

Unfortunately, mining is going through its toughest time in terms of reputation nowadays; the subject goes beyond the legitimate controversy about its impact on the environment, and that happens in Colombia and everywhere worldwide.

Drummond Company’s handling to its known case of coal spill at seas meant some sort of a punch to the entire industry, not because of the accident itself that can be explained in many ways, but because it left the impression that the company lied and to make things worse, they played the victim.

With that, Drummond filled the cup. In fact, since its arrival (1988) they have always left a shadow of doubt and suspicion beyond their acts, all in the likeness of that old feudal capitalism in which the objective was no other but to get profits, without any ethical consideration whatsoever.

The company’s story in the United States is not a business model either: It is not even recognized as a big enterprise and it is not subscribed in the stock market. Ironically, most of their money comes from their activity in Colombia, a country which its owner and its executives despise. One of them even said scornfully that he has lived in Colombia for five years and does not know anything about it… That is because he always leaves from our mine to United States on his weekends.

Gary Drummond’s company, a family business with branch in Alabama -the poorest state of the United States, has taken about 200 million tons of premium coal from Colombia. Here they have tax advantages as being exempted to pay Property tax and ICA, but they were also punished for knocking royalties off and seem to be involved with paramilitary activity as well as the death of unionists, leaving doubts about their compliance with labor and industrial safety standards at the same time. Their carelessness with the environment is very telling, and as Salomón Kalmanovitz, former director of Banco de la República stated, “Each coal trip and transfer releases powdered minerals to the atmosphere, producing noxious effects for vegetable, animal and human health”. It is still not clear how did they get to postpone the termination of their archaic coal charging system for years.

President Santos’ decency was comprehensible when he said that their penalty sets a precedent for foreign companies violating environmental standards. The only thing he missed out was that Colombia does not welcome companies that make things wrong, and they can leave whenever they want… Those allies are not wanted in our country.

There are mining companies acting right and able to stand up proudly, as in the case of Cerrejón, Mineros, Cerro Matoso, and surely many others, even if they face various problems of different nature nowadays. Truth is, Drummond’s behavior really damaged the mining sector’s image, which has never had it easy for known reasons. It will take several years to recover that ground lost with their conduct.

silgom2012@hotmail.com

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