Una apuesta al futuro

Redacción Mundo Minero marzo 14, 2017 0

Cerrejón está desarrollando un proyecto que implica mover el cauce de un arroyo cerca de su desembocadura en el río Ranchería. Mininterior adelanta proceso de consulta previa.

Con más de 650 millones de toneladas de carbón exportadas desde mediados de la década de los ochenta, Cerrejón ha logrado ubicarse como la operación de carbón más grande del país, la cual ha acompañado a Colombia en su camino a consolidarse como uno de los principales proveedores de carbón del mundo, después de Indonesia, Australia y Rusia.

Esta operación, localizada en el departamento de La Guajira, comprende una mina que produce más de 32 millones de toneladas de carbón anualmente, una línea férrea de 150 km y un puerto marítimo de exportación, Puerto Bolívar, uno de los de mayor tamaño de Latinoamérica, capaz de recibir buques de hasta 180 mil toneladas de capacidad.

El proyecto de construcción y consolidación de Cerrejón es una muestra para el país y para el mundo de que Colombia es capaz de desarrollar grandes obras de ingeniería, generadoras de empleo de calidad y beneficios económicos y sociales.

Asimismo, es ejemplo de que es posible hacer una minería bien hecha, legal y responsable con los más altos estándares sociales y ambientales, y las mejores prácticas que se han convertido en referente para el país como lo son el programa de rehabilitación de tierras intervenidas por la minería, el sistema de cargue directo de carbón a los buques —décadas antes de ser una exigencia nacional— y la implementación de una Oficina de Quejas en línea con los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos.

Estudios de 18 años 

Para mantener los niveles actuales de producción de la mina de Cerrejón, así como los aportes a regalías e impuestos que suman más de un billón de pesos anualmente y los más de 11.800 empleos que genera la operación, la empresa está desarrollando, en uno de sus tajos, llamado La Puente, un proyecto que consiste en mover el cauce del arroyo Bruno, tramo de 3,6 kilómetros en la cuenca baja del mismo, cerca de su desembocadura en el río Ranchería. Estas obras permitirán el avance del tajo hacia el norte para continuar la extracción del carbón y así reemplazar los volúmenes que dejarán de producirse en otros tajos, los cuales están cerca de finalizar su etapa productiva.

Las obras en el tajo La Puente fueron propuestas después de detallados estudios desarrollados por expertos nacionales e internacionales, quienes concluyeron su viabilidad técnica, social y ambiental. Igualmente, cumplieron con todas las instancias exigidas por la ley colombiana, que contemplaron 18 años de estudios, evaluaciones y aprobaciones por parte de las autoridades respectivas a nivel regional y nacional, incluyendo el desarrollo de un proceso de consulta previa con la comunidad de Campo Herrera, única certificada por el Ministerio del Interior como potencialmente impactada en sus actividades esporádicas de pan coger por el desarrollo de las obras.

Uno de los encargados de realizar los estudios asociados con las obras en el tajo La Puente fue la empresa australiana Alluvium, reconocida a nivel internacional por su vasta experiencia en el manejo de recursos hídricos y el trabajo con comunidades relacionadas con estas fuentes.

Para Ross Hardie, presidente de Alluvium, las desviaciones de ríos bien diseñadas sí tienen una historia de éxito, las cuales dependen del uso de la corriente natural de la fuente hídrica como molde del diseño de la intervención.

Es por eso que el diseño de este proyecto emula las condiciones físicas y bióticas de la ubicación original del arroyo Bruno, con el fin de favorecer la cadena alimenticia, la recuperación de hábitats y el aprovechamiento sostenible del agua. 

Para reproducir estas mismas condiciones se contemplaron, entre otras: la longitud del cauce por intervenir, la pendiente del cauce natural, la velocidad y flujo del agua, las dimensiones (sección y ronda hídrica) del arroyo y las condiciones bióticas, con lo cual se protege el arroyo, su caudal y las especies animales y vegetales.

Conscientes de la importancia de las fuentes hídricas en La Guajira, asociado al proyecto se ha definido un Plan Integral de Compensaciones con el objetivo de promover, de la mano de las comunidades y con el acompañamiento de Conservación Internacional y Corpoguajira, la protección y conservación de las cuencas media y alta del arroyo Bruno. Adicionalmente, el Plan contempla el desarrollo de estudios, de la mano del Servicio Geológico Colombiano, para mejorar el conocimiento hidrogeológico en el área de la Falla de Oca.

Actualmente, el proyecto se encuentra en la etapa de estabilización del nuevo cauce, el cual se comportó de manera óptima en la reciente época de lluvias de finales de 2016.

En los últimos años se ha adelantado un proceso de socialización de manera abierta y transparente con diferentes grupos de interés, por medio del cual más de 15.000 personas, entre empleados, contratistas, comunidades, autoridades locales y nacionales, ONG, periodistas y líderes de opinión, han visitado y conocido el proyecto.

La gestión de cuerpos de agua es una práctica aceptada y conocida, que hace parte del desarrollo sostenible social y económico de municipios, ciudades y países. Es técnicamente posible y válida, siempre y cuando se realice con los más estrictos estándares. Por eso, el empeño de Cerrejón de desarrollar este proyecto con el mayor rigor y excelencia desde el punto de vista técnico, ambiental y social, con el que se proyecta demostrar que la ingeniería ambiental colombiana está al mejor nivel del mundo.

El arroyo Bruno en su cuenca baja es un cuerpo de agua estacionario; es decir, que tiene períodos en el año en el que no discurre flujo. No existen comunidades que se abastecen de agua en la zona donde se realizan las obras. La modificación de cauce, que inicia y termina en el mismo arroyo, se realiza bajo los más altos estándares y la normatividad ambiental y social vigente.

El proyecto, que representa una inversión superior a 100 mil millones de pesos, ha generado la vinculación de más de 250 personas, 70 por ciento de ellos provenientes de La Guajira, incluyendo indígenas wayuu.

Acorde con lo exigido en el fallo del Consejo de Estado de diciembre de 2016, actualmente se está desarrollando un proceso de consulta previa con la comunidad La Horqueta 2, ubicada aguas arriba de la intervención, el cual está siendo liderado por el Ministerio del Interior.

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